4 de mayo de 2013 / 03:25 p.m.

México • Noemí Martínez y Anyra Torres son amigas entrañables ya que por varias semanas escucharon los lamentos de una y otra en alguna sala del Hospital de Pemex en Picacho.

El 31 de enero, tras la explosión en la torre B2 del complejo administrativo de Petróleos Mexicanos en la Ciudad de México, ambas fueron trasladadas a ese hospital.

Tres meses después se sobreponen a la tragedia y cuentan a MILENIO cómo fue ese día. Noemí respira profundo y recuerda que eran como las tres y media de la tarde cuando salió a dejar unos papeles y se encontró con una compañera del piso 39.

“Nos quedamos platicando cuando nada más escuchamos el boom de lo que tronó; vi como se iba abriendo el piso, volamos como diez metros y pues quedé enterrada. Eran muchos los gritos, no me alcanzaban a escuchar. Fue una situación de miedo, porque no sabía lo que había pasado ni que hacia ahí”, cuenta.

En algún momento, la mujer de 40 años llegó a pensar que una tubería se había colapsado: "Empecé a sentir agua de las piernas a la cintura". Luego perdió la noción del tiempo, hasta que finalmente un equipo de rescatistas la encontró.

"Quedé atrapada hasta que vi que ellos quitaron una losa y empezaron a pedir tubos para poder detenerla. Con la amiga que yo estaba platicando me di cuenta que estaba arriba de mí, pero ella ya había fallecido en el momento.

"Me dijeron que me iban a sacar en un solo empujón porque la losa se me venía encima… Me agarraron de esta pierna, de las manos y me empujaron hacia arriba, ya estaba lista la camilla y el helicóptero, cuando me di cuenta de que la pierna (derecha), no la traía. Desperté un lunes después de lo que pasó", recuerda.

Fue trasladada al Hospital Central Norte de Pemex en Azcapotzalco, pero ante la saturación de heridos fue llevada al hospital Central Sur de Alta Especialidad.

Visita inesperada

Anyra Torres es trabajadora transitoria, su jornada laboral ese día terminó a las dos y media en Polanco y se traslado a la torre ubicada en Marina Nacional para cumplir tiempo extra.

Su primo Irving la llamó para darle la sorpresa de que había llevado al trabajo a su hija Dafne, y que la esperarían: "Me salí antes para llegar a las 2:30 a Marina, baje al sótano, abrí la bodega donde era mi tiempo extra, y al poco momento llegan ellos".

La niña y su padre se acomodaron en unas sillas, después se escuchó un ruido muy fuerte, dice Anyra: "No fue un estallido, fue algo muy opaco, muy seco, yo creo que el ruido me atonto un poco, cuando yo reaccioné pensé que había temblado muy fuerte, en ese momento empiezo a gritarle a Irving y la niña, pero nadie me contesto".

La mujer, también de 40 años, no recuerda cómo la rescataron, sabe que fue trasladada en helicóptero y al llegar al Hospital de Picacho "ya no supe de mí. Yo desperté un domingo, tres días después de la explosión".

Anyra y Noemí recuerdan que entre los 43 lesionados que llegaron al Hospital de Picacho, el de Martha Elena Camacho fue el caso más grave: "Ella presentaba una hemorragia interna en ambos pulmones, tenía desgarrado el vaso, sufrió otros daños en la columna, quedo parapléjica".

Marta Lamenta que la tragedia "totalmente afectó mi vida, porque necesito a alguien para todo. No puedo valerme por mí misma". Las tres mujeres continúan en terapia física y psicológica.

FANNY MIRANDA