AP
30 de abril de 2015 / 05:39 p.m.

Baltimore, Maryland. — La Policía de Baltimore completó la investigación de la muerte de Freddie Gray y entregó sus conclusiones a la fiscalía estatal, un día antes del plazo que se había autoimpuesto, afirmó el jefe policial el jueves por la mañana.

Las autoridades han dicho que el procurador general revisará la información y decidirá si corresponde formular cargos en el caso de Gray, que fue detenido el 12 de abril y sufrió lesiones en la columna vertebral cuando estaba en manos de la policía y murió una semana después.

En su anuncio en una conferencia de prensa, el jefe de la Policía de Baltimore, Anthony Batts, no dio detalles del informe ni aceptó preguntas. Afirmó que el departamento dedicó más de 30 detectives a trabajar en el caso y en el informe.

"Comprendo la frustración, comprendo el sentido de urgencia", dijo. "Es por eso que hemos terminado un día antes".

Batts agregó que la policía seguirá trabajando en el caso bajo la dirección del procurador general del estado.

En la misma conferencia de prensa, el subjefe de policía Kevin Davis revisó los detalles del caso. Gray fue arrestado después que vio a los policías y salió corriendo.

Después de una persecución, los agentes lo derribaron y lo esposaron, para después colocarlo en un furgón y le pusieron grilletes en los pies cuando, según los policías, se puso furioso.

Davis dijo el jueves que la policía detectó una nueva parada que hizo el vehículo que llevaba a Gray, pero no dijo qué ocurrió.

Gray fue llevado más adelante a un hospital y murió una semana después.

Después de dos noches con toque de queda sin mayores problemas, las autoridades de Baltimore enfrentaban las crecientes expectativas del público sobre lo que se decidirá acerca del caso del hombre negro, que murió por las lesiones aparentemente sufridas mientras estaba en manos de la policía.

La muerte de Gray por una lesión de la columna vertebral después de su detención el 12 de abril fue el detonante de los disturbios del lunes, los peores que sufre la ciudad desde 1968.

Tanto Rawlings-Blake como el jefe de la Policía de Baltimore, Anthony Batts, pasaron buena parte del miércoles tratando de explicar que el caso no tendría una resolución final el viernes.

También el abogado de la familia de Gray, Hassan Murphy, subrayó esta idea, y afirmó que "esta familia quiere justicia, y quiere justicia que llegue en el momento adecuado, y no demasiado pronto".

"Al margen del tiempo que necesite la fiscalía para tomar esa decisión, la familia quiere que lo haga bien", dijo la alcaldesa. Tanto ella como el comisionado de policía Anthony Batts pasaron gran parte del día dando explicaciones.

La policía municipal dice que persiguió a Gray cuando huyó tras establecer contacto visual con un agente en un barrio con problemas de drogas. Los agentes lo derribaron sobre la acera y lo colocaron en un furgón policial donde le pusieron grilletes en los pies.

En algún momento del trayecto sufrió una grave lesión medular. Los seis agentes que participaron en la detención fueron suspendidos con sueldo durante la investigación penal.

El jefe policial Batts dijo en una entrevista con la emisora de Baltimore WJZ-TV que un segundo hombre que estaba también en el vehículo escuchó a Gray decir que lo estaban golpeando, pero agregó que el individuo indicó que no vio a nadie lastimar a Gray.

La alcaldesa y otras figuras públicas trataron de centrarse en lo positivo el miércoles, elogiando a los vecinos por respetar el toque de queda entre las 10 de la noche y las 5 de la madrugada, que entró en vigor el martes por la noche para intentar evitar una repetición de los episodios de violencia del lunes por la noche.

El segundo toque de queda terminó a las 5 de la madrugada del jueves sin que se registraran incidentes de importancia.

"Las cosas se ven muy bien hoy", dijo el miércoles el gobernador, Larry Hogan, en una rueda de prensa. "Ayer, las cosas se veían mucho mejor que el día anterior. Hoy se ven mejor que ayer, así que estamos haciendo muchos progresos".

En toda la ciudad había indicios de que la vida volvía a la normalidad. Las escuelas reabrieron y los autos circulaban como siempre por las calles despejadas de escombros.

Pero las protestas extendidas el miércoles por la noche —no sólo en Baltimore, sino en varias ciudades como Boston, Nueva York y Washington DC— dejaron claro que las tensiones derivadas del caso están lejos de desaparecer.