AP
16 de septiembre de 2015 / 11:43 a.m.

Horgos, Serbia.- La policía húngara lanzó gases lacrimógenos y chorros de agua a presión a cientos de refugiados que atravesaron una cerca de alambre de púas en la frontera con Serbia el miércoles, en tanto el flujo de migrantes empezó a tomar una ruta más larga hacia Europa occidental a través de Croacia.

Los exasperados migrantes del lado serbio arrojaron botellas de plástico a las filas de agentes antimotines y gritaron consignas por la reapertura de la frontera. La policía respondió con gases, pero aparentemente no hubo heridos.

Algunas mujeres se abrieron paso a la primera fila con bebés y niños en brazos, en una aparente súplica de piedad, pero nadie pudo cruzar.

El incidente tuvo lugar en un pequeño cruce fronterizo en Horgos, a corta distancia del cruce principal a Hungría.

La policía húngara dijo que ha arrestado a un total de 519 personas que intentaron cruzar la frontera sin autorización desde el jueves, cuando entraron en vigencia las nuevas leyes que penalizan el cruce desde Serbia. Las autoridades iniciaron 46 juicios penales, y hallaron culpable a un iraquí, en la primera condena basada en las nuevas leyes.

El juez ordenó expulsar al hombre de Hungría y le prohibió regresar en menos de un año, informó la prensa húngara. Previsiblemente se lo expulsaría al otro lado de la frontera con Serbia.

Imágenes de televisión de un tribunal en Szeged mostraron a los cuatro hombres con las manos atadas por delante y sin cordones en sus zapatos. Un día antes, autoridades arrestaron a al menos 174 migrantes por pasar desde Serbia de forma ilegal o dañar la cerca.

En los últimos meses, Hungría se ha convertido en el principal punto de ingreso de los migrantes a la Unión Europea. Muchos huyen de las guerras en Siria e Irak y más de 200 mil han entrado al país en lo que va del año. Casi todos ingresaron desde Serbia y atravesaron Hungría rápidamente para llegar a Alemania u otros países europeos ricos.

El presidente sirio Basar Asad dijo el miércoles que la crisis es resultado directo del apoyo de Occidente a los extremistas en su país en los últimos cuatro años.

En una entrevista con la prensa rusa, Asad, acusó a Europa de apoyar el "terrorismo" y dar "protección a los terroristas, a los que llama moderados".

"¿Quién puede indignarse por un niño ahogado y a la vez guardar silencio sobre la muerte de miles de niños, ancianos, mujeres y hombres asesinados por los terroristas en Siria?", se preguntó Asad.

El canciller húngaro negó que el cierre de las fronteras y las nuevas leyes son señales de insensibilidad por la suerte de los refugiados. Insistió en la versión de su gobierno, de que la mayoría de los que llegan a Hungría son refugiados económicos.

"Basados en nuestra historia, siempre somos solidarios con los refugiados", dijo Peter Szijjarto a la Associated Press. "Lo que decimos es que no podemos aceptar migrantes económicos porque no podemos soportar ese peso".

La mayoría de los migrantes que esperaban entrar a Hungría seguían atrapados en Horgos, Serbia. Muchos dudaban sobre seguir ahí u optar por entrar a la UE a través de Croacia, un camino más largo e indirecto.

La mayoría espera llegar a Alemania, donde la canciller Angela Merkeel ha dicho que prevé recibir a 800 mil refugiados este año y 500 mil anualmente durante un tiempo.