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25 de septiembre de 2015 / 02:04 p.m.

México.- Fue tanta su emoción que no pudo contener el llanto y tuvo que secarse las lágrimas con un pañuelo blanco.

El congresista estadunidense de Ohio, John Boehner, conocido por su dureza como político, se sintió profundamente conmovido por la intervención de ayer del papa Francisco ante el Capitolio.

La historia comenzó con un emotivo mensaje que finalizó con una anunciada, pero sorpresiva noticia: la renuncia del político.

Boehner es el titular de la Cámara de Representantes y, como tal, uno de los hombres de mayor peso específico y capacidad de maniobra en la vida política del país, pero ayer su creencia lo llevó más allá de su compromiso con la sociedad de Estados Unidos y quebrantó las fibras de la religión que profesa.

Este viernes, con la noticia de su renuncia, programada para el próximo mes, fue un verdadero balde de agua fría para sus allegados.

Boehner, el duro republicano, y uno de los hombres más influyentes en ese país, estaba sumamente afectado emocionalmente por la visita del Pontífice y por su mensaje a evitar la trampa y trabajar a favor de las soluciones políticas de quienes esperan una respuesta; en especial los más pobres y la clase media que paga sus impuestos.

Papa

Aunque pareciera un verdadero shock político, Boehner estaba harto de todo eso y, ya en el pasado, había amenazado con retirarse. De hecho, se especulaba con que eso podría ocurrir más adelante.

Pero lo que sorprende en este momento es la oportunidad de la decisión, lo abrupta que es y el hecho de que la haya anunciado sin haberla anticipado, siquiera, a sus colaboradores más inmediatos.

La imagen de Boehner, con los ojos inyectados en lágrimas y visiblemente afectado por el mensaje del Papa en el Capitolio, dio ayer la vuelta al mundo.

Este día la prensa internacional define la decisión del político como un "Efecto Francisco", ante lo abrupto del giro y a la espera de que el propio Boehner haga sus comentarios al respecto.