AP
12 de abril de 2016 / 04:17 p.m.

San Salvador.- El vicepresidente de El Salvador aseguró el martes que han logrado interrumpir la comunicación entre los cabecillas de las pandillas que guardan prisión y sus estructuras en las calles y adelantó que preparan una fuerza especial para desarticular a esos grupos armados.

El vicepresidente Oscar Ortiz explicó en una entrevista con la televisión local que una de las primeras medidas impulsadas por las autoridades de seguridad fue "aislar, cortar todo tipo de comunicación" entre los cabecillas de las pandillas detenidos y los miembros de esos grupos "para que no sigan reproduciendo actividad criminal".

"Hemos avanzado no menos del 80% y esto se está traduciendo que hacia afuera se ha reducido drásticamente el nivel de extorsiones y sobre todo la planificación de nuevos asesinatos de manera articulada", dijo Ortiz sobre la decisión de obligar a las empresas telefónicas a cortar la señal en las cárceles, desde donde salen las órdenes para cometer homicidios, extorsiones y otros delitos.

Simultáneamente buscan "golpear duramente" a las pandillas fuera de las cárceles. "La misión es desarticularlos, reducirlos, golpearlos y sobre todo buscar de manera dirigida la estructura estratégica que representa el primer nivel de mando, el segundo nivel de mando y el tercer nivel de mando", explicó Ortiz.

Agregó que "a estos grupos criminales los tenemos que reducir tanto dentro de las comunidades donde están establecidos como en las zonas fuera de esas comunidades".

Ortiz también destacó la importancia de desarmar la estructura de la extorsión que golpea fuertemente la economía de todos los salvadoreños y que según afirmó es la fuente de financiamiento de las pandillas.

"La estructura criminal se mantiene de la extorsión, es como su sangre, hay que cortarle ese flujo de sangre y hay que ir por todos los bienes, hay que ir por los patrimonios y hay que tratar de garantizar que esa vinculación entre extorsión y crimen que está estrecha, hay que separarla", agregó.

Explicó que todas las medidas, incluida la puesta en marcha de una fuerza especial de reacción rápida que estará disponible las 24 horas de los siete días de la semana y estará integrada por 1.000 hombres entre policías y militares, están encaminadas a desarticular a las pandillas.