REUTERS
30 de septiembre de 2016 / 12:03 p.m.

MANILA. - El presidente de Filipinas Rodrigo Duterte pareció compararse el viernes con el líder nazi Adolf Hitler y dijo que estaría "feliz" de exterminar a tres millones de consumidores de drogas y traficantes en el país.

Sus comentarios irritaron a grupos judíos en Estados Unidos, lo que se sumará a la presión sobre el gobierno estadounidense para que adopte una línea más dura con el líder filipino. Duterte insultó recientemente al presidente Barack Obama y ha realizado comentarios que han socavado la antes estrecha relación entre Manila y Washington.

En un discurso a su llegada a la ciudad de Davao después de una visita a Vietnam, Duterte dijo a la prensa que sus críticos le habían "retratado como si fuera primo de Hitler".

Tras señalar que Hitler había matado a millones de judíos, Duterte dijo: "Hay tres millones de adictos a las drogas (en Filipinas). Sería feliz si pudiera matarlos".

"Si Alemania tuvo a Hitler, Filipinas tendría a...", dijo, haciendo una pausa y señalándose a sí mismo.

"Ya conocen a mis víctimas. Me gustaría que (las víctimas) fueran todos los criminales para terminar con el problema de mi país y salvar a la próxima generación de la perdición".

Duterte llegó al poder en las elecciones de mayo con el compromiso de erradicar las drogas en el país asiático de 100 millones de habitantes.

Asumió su cargo el 30 de junio y desde entonces han sido asesinadas más de 3 mil 100 personas, en su mayor partes supuestos consumidores de drogas y traficantes, en operaciones policiales y ejecuciones extrajudiciales.

Sus comentarios fueron rápidamente condenados por grupos judíos.
El rabino Abraham Cooper, director de un proyecto contra el terrorismo y el odio del Centro Simon Wiesenthal, los tachó de "escandalosos".
"Duterte debe una disculpa a las víctimas (del Holocausto) por su repugnante retórica", señaló.

Todd Gutnick, director de comunicaciones de la Liga Anti-Difamación, un grupo internacional judío con sede en Estados Unidos, dijo que "la comparación de los consumidores de drogas y los traficantes con las víctimas del Holocausto era inapropiada y profundamente ofensiva".