JUAN PABLO BECERRA-ACOSTA
1 de agosto de 2013 / 01:53 p.m.

México • En cada pasillo, en cada escalera había al menos un soldado que resguardaba el andar de enfermos, médicos, enfermeras, camilleros y visitantes. Seguridad al máximo para evitar que alguien no autorizado pudiera escabullirse hasta la habitación del principal paciente del hospital…

—A ver, dígame la verdad, ¿cómo estaba el ánimo del Presidente? ¿Estaba asustado? —se le preguntaba a una soldado enfermera en uno de los andadores del Hospital Central Militar. La mujer, sin dejar su actitud marcial, no ocultaba su ánimo alegre.

—¡Estaba muy contento! ¡Estaba sonriente! ¡Aquí el Presidente está en su casa!...

La casa del Presidente, para la soldado, es la Secretaría de la Defensa Nacional. La sede del Ejército.

—¿Y se tomaron fotos con él?

—Nooo, cómo cree. No, no, no. Ni una. Bueno, hasta ahorita no…

Enrique Peña Nieto ingresó a las 6:20 de la mañana al lugar y fue conducido a la Suite Presidencial. Ahí, en su habitación, le acompañaban su esposa (arribó después de las ocho), sus hijos, sus hermanos y Aurelio Nuño, jefe de la Oficina de la Presidencia. Ahí mismo recibía la visita del anestesista Marco Antonio Chávez. A las diez de la mañana fue bajado al quirófano 7. La intervención terminaba poco despuésdel mediodía…

A las 12:36 el propio Nuño, el general de brigada y cirujano Fernando Federico Arcaute, director del hospital; el general brigadier y también cirujano Juan Felipe Sánchez Marle, otorrinolaringólogo y también especialista en temas de cabeza y cuello, así como el médico personal del Presidente, Rubén Drijansky, daban una conferencia de prensa en un auditorio del hospital para informar que la operación, en la que participaron siete personas, había sido exitosa.

Sánchez Marle detallaba que en el retiro de un nódulo tiroideo no hallaron “ninguna evidencia de malignidad”, que la protuberancia era benigna, por lo que no esperaban que el Presidente requiera un tratamiento adicional. Vaya, que no había indicios de cáncer, por lo cual no se requeriría quimioterapia. Eso sí, Peña Nieto tendrá una sustitución hormonal tiroidea. El médico decía que no esperan que la voz del Presidente esté afectada, ya que los cuatro nervios de las cuerdas bucales fueron cuidados minuciosamente y están “intactos”.

Los rostros tensos de la mañana se tornaban relajados. Así las cosas, todo en paz, ya se podía hablar de alimentos y bebidas. Este miércoles el menú presidencial ha sido exclusivamente de líquidos, mañana jueves tendrá dieta blanda, y posteriormente ya una dieta normal, pero sin alimentos muy duros, como “chicharrón”, bromeaba el doctor Sánchez Marle.

A las 14:13 el propio Presidente tuiteaba: “El nódulo tiroideo me ha sido retirado. La cirugía fue exitosa y ya me recupero en mi habitación”. Un minuto después, tecleaba: “Mi agradecimiento y sincero reconocimiento al personal médico del Hospital Central Militar”. Tres minutos después, a las 14:17, ponía en Twitter: “Los doctores sugieren 4 días de descanso, durante los cuales, sostendré reuniones de trabajo privadas”.

Nuño decía que el Presidente prácticamente no había dejado de ejercer el poder: “Es como si hubiera ido a dormir. Ahora mismo ya está al tanto y al frente”. Así que en el Hospital Central Militar convalecerá dos días el Presidente que no tenía malignidad, que conservará su voz, pero que por ahora no comerá chatarra.