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5 de abril de 2018 / 10:33 p.m.

RÍO DE JANEIRO.- El Partido de los Trabajadores (PT) anunció hoy una “vigilia” afuera del Sindicato de los Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo, donde está el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva, para evitar su ingreso en prisión, mientras cientos de seguidores se congregan a las puertas del edificio.

“Estaremos en vigilia permanente con el presidente Lula”, dijo la senadora y presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, que calificó de “barbaridad” y “absoluto estado de excepción” la orden del juez Sergio Moro de que Lula se entregue antes de las 17:00 horas (20:00 GMT) del viernes para ser ingresado a prisión.

Lula da Silva salió a la ventana para saludar, pero hasta ahora evitó pronunciarse sobre la decisión ayer de la Corte suprema, que precipitó la orden de entrega y encarcelamiento emitida esta tarde por Moro, el juez más destacado del caso Lava Jato.

Hoffmann, líder de la formación política que Lula da Silva fundó y llevó al poder en 2003, dijo que los abogados del exmandatario están “discutiendo todos los recursos jurídicos posibles” para evitar su encarcelamiento.

Lula da Silva, la expresidenta Dilma Rousseff y la cúpula del PT se encuentran en la sede de este sindicato, donde el exmandatario inició su carrera como activista y político para discutir qué acciones tomar ante la orden judicial para su inminente ingreso en prisión.

Cientos de seguidores y militantes de izquierda se congregaron a las puertas del edificio, que se sitúa a una veintena de kilómetros de Sao Paulo.

“El pueblo que está aquí está dispuesto a resistir, a luchar”, aseguró el diputado Paulo Pimenta, líder del PT en la Cámara Baja, que aseguró que el juez Moro “está cometiendo un crimen” al ordenar la encarcelación del expresidente.

“Es un escándalo”, señaló a su vez el senador Humberto Costa, líder del PT en el Senado, que dijo que Moro “tardó 22 minutos entre recibir el oficio (de la corte de segunda instancia) y la emisión del mandato de prisión”.

Moro, que dirige desde 2014 la cruzada judicial para combatir el mayor escándalo de corrupción conocido en la historia reciente del país (la Operación Lava Jato), señaló en el oficio que Lula tiene hasta mañana en la tarde para entregarse a la policía en Curitiba.

La ciudad de Curitiba, al sur del país, es considerada un bastión de la lucha contra el sistema político-empresarial de sobornos.

“Le concedo, en atención a la dignidad del cargo que ocupó, la oportunidad de presentarse voluntariamente a la policía federal en Curitiba hasta las 17:00 horas”, señaló el juez, que pidió explícitamente que Lula da Silva no sea esposado.

Aunque el fallo la madrugada de este jueves de la corte suprema, que negó un 'habeas corpus' a Lula, señalaba que la prisión estaba próxima, la orden de Moro es un dramático empeoramiento de su situación.

Analistas y el propio PT creían que el exmandatario aún tendría opción de un recurso técnico que, por lo menos, retrasaría su encarcelamiento hasta la próxima semana.

Moro explicó que una sala fue preparada en la sede de la policía federal en Curitiba para la reclusión del mandatario, separado del resto de presos, “sin riesgo para la integridad moral o física” del expresidente.

Presidente de Brasil por dos mandatos (2003-2010), Lula fue condenado en segunda instancia en enero a 12 años y un mes por beneficiarse de un departamento de tres plantas en la localidad costera de Guarujá, en el litoral de Sao Paulo, a cambio de favores políticos a la constructora OAS.

Además, el exmandatario tiene más de media docena de causas aún abiertas sin juzgar.

Lula niega la propiedad del apartamento, y la Fiscalía no logró probar que era el titular de las escrituras, pero declaraciones de ejecutivos de OAS, así como los planos de la reforma del departamento aprobados por la esposa fallecida de Lula indican que la familia del exmandatario era la real beneficiaria del inmueble.

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