14 de enero de 2015 / 09:05 p.m.

Londres.-  Hace una semana, Charlie Hebdo era una publicación para un público muy específico, poco conocida fuera de Francia, con una circulación de 60 mil ejemplares. El miércoles, el primer número del periódico satírico tras el atentado de la semana pasada contra su personal tuvo un tiraje de 3 millones de ejemplares y fue noticia de primera plana en todo el mundo.

Los lectores franceses se abalanzaron sobre los puestos de periódicos para comprar un ejemplar y diarios europeos reprodujeron sus caricaturas en un gesto de solidaridad. Pero la decisión de publicar la imagen del profeta Mahoma en la tapa, con un cartel que dice "Je suis Charlie" (Yo soy Charlie) irritó a los musulmanes, que lo consideraron un nuevo insulto a su religión.

Muchos musulmanes creen que su fe impide la publicación de imágenes del profeta y no les cayó nada bien la presencia de Mahoma en la portada. Algunos pensaron que sus expresiones de solidaridad con Charlie Hebdo después del ataque habían sido despreciadas, mientras que otros temen que la caricatura provoque más episodios de violencia.

"Pones en peligro la vida de otros cuando provocas a terroristas locos y sanguinarios", opinó Hamad Alfarhan, un médico kuwaití de 29 años. "Espero que esto no genere más ataques".

Abbas Shumann, segundo del gran jeque de la influyente mezquita Al-Azhar de El Cairo, dijo que la imagen era "una burla descarada de los sentimientos de los musulmanes que se habían solidarizado con ese periódico".

En declaraciones a The Associated Press, no obstante, sostuvo que los musulmanes deben ignorar esa tapa y responder con "muestras de tolerancia, clemencia y arrojando luz sobre la historia del profeta". Las reacciones airadas, agregó, "no resolverán el problema sino que aumentarán las tensiones y las ofensas al islam".

En Líbano, la organización musulmana chií Jezbolá dijo que la imagen era "una provocación a los sentimientos de más de mil 500 millones de musulmanes del mundo... y generará apoyo al terrorismo, el fanatismo y a los extremistas".

En Jordania, la Hermandad Musulmana dijo que organizará una protesta después de las oraciones del viernes en Amán. El portavoz Murad Adeleiy afirmó que la hermandad condenaba tanto las matanzas como la "ofensiva" contra el profeta.

Esa fue una actitud bastante generalizada. Ghassan Nhouli, quien tiene una tienda de alimentos en el puerto libanés de Sida, dijo que la revista y los asesinos "están ambos equivocados".

"No está permitido matar y tampoco está permitido humillar a miles de millones de musulmanes", expresó.

El gobierno iraní condenó enérgicamente los asesinatos, pero su ministro de relaciones exteriores Mohammed Javad Zarif dijo que en un mundo de culturas muy diferentes, "hay que respetar las santidades".

FOTO Y TEXTO: AP