9 de mayo de 2014 / 04:28 p.m.

Crimea. — El presidente ruso Vladimir Putin celebró el retorno de Crimea a Rusia ante decenas de miles de personas en su primera visita a la península sobre el Mar Negro desde su anexión. La visita triunfal fue condenada rápidamente por Ucrania y la OTAN.

Los festejos, que incluyeron un enorme alarde de poderío militar en el desfile anual en la Plaza Roja de Moscú y en el puerto de Sebastopol, en Crimea, se realizaron en momentos que Ucrania sufre su crisis política más grave en varias décadas. Insurgentes prorrusos en el este del país combaten al gobierno en Kiev y se aprestan a realizar un referendo de secesión el domingo.

En tanto, un periodista de The Associated Press presenció un choque entre fuerzas del gobierno y rebeldes en la ciudad de Mariupol, en el este de Ucrania, en el que murieron al menos tres personas.

Los cadáveres estaban tendidos cerca del cuartel de policía y uno de ellos era de un agente.

El ministro del Interior ucraniano Arsen Avakov dijo en un comunicado que 20 "terroristas" y un policía murieron cuando 60 hombres trataron de tomar el cuartel y fueron rechazados por efectivos militares y policiales.

El cuartel de policía en la ciudad sobre el Mar de Azoiv estaba envuelto en llamas.

En Sebastopol, Putin calificó la anexión de Crimea de "retorno a la Patria" y un acto de "justicia histórica y homenaje a la memoria de nuestros antepasados". La península de 20 millones de habitantes había sido territorio ucraniano desde 1954 hasta marzo pasado.

A bordo de un bote, Putin navegó frente a una hilera de naves rusas del Mar Negro ancladas en la bahía de Sebastopol y saludó a los tripulantes. Setenta aviones militares sobrevolaron el lugar y los vecinos de la ciudad salieron a las calles a ver el espectáculo.

Minutos después, el ministerio del Exterior ucraniano acusó a Putin de pisotear la soberanía del país y el derecho internacional, en declaraciones que hizo suyas el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen.

"Consideramos la anexión rusa de Crimea ilegal, ilegítima y no la reconocemos", dijo Fogh Rasmussen a la prensa en Tallin, Estonia. "Seguimos considerando a Crimea territorio ucraniano y por lo que sé las autoridades ucranianas no han invitado a Putin a Crimea, de modo que desde ese punto de vista, su visita a Crimea es inapropiada".

El Día de la Victoria es el festejo secular más importante de Rusia y un elemento crucial de su identidad nacional, al rendir homenaje a las fuerzas armadas y los millones de muertos de la Segunda Guerra Mundial. En esta ocasión, las relaciones entre Rusia y Occidente sufren la crisis más grave desde la Guerra Fría.

Horas antes, en Moscú, Putin asistió al orgulloso desfile de 11.000 efectivos a través de la Plaza Roja al son de marchas y canciones patrióticas. Las acompañaron decenas de tanques, lanzacohetes, misiles balísticos intercontinentales Topol-M y el sobrevuelo de 70 aviones, entre ellos varios gigantescos bombarderos estratégicos con capacidad nuclear.

En otra señal de triunfo, una unidad de marinos de la flota del Mar Negro desfiló con la bandera de Crimea en sus vehículos blindados.

En la víspera, Putin asistió a un ejercicio militar que simuló un ataque nuclear en represalia a un ataque enemigo. Las declaraciones oficiales sobre las maniobras, sumamente francas, reflejaron las tensiones con Occidente.

Las potencias occidentales y Ucrania acusan a Rusia de fomentar el malestar y los disturbios en el oriente ucraniano, donde los insurgentes han tomado los edificios del gobierno en decenas de poblaciones. Los insurgentes han convocado a un referendo para el domingo, similar al plebiscito que allanó el camino para la anexión de Crimea en marzo.

Putin pidió sorpresivamente el miércoles que se postergue el referendo, aparentemente en un intento de tomar distancia de los separatistas mientras negocia con Occidente.

AP