4 de agosto de 2013 / 10:01 p.m.

Ciudad de México • La Arquidiócesis Primada de México expresó su preocupación por la legalización de la mariguana, ya que, consideró, “es un camino fácil, superficial e irresponsable, que abre el camino a legalizar las demás drogas”.

Al término de la misa dominical en la Catedral Metropolitana, el vocero de la Arquidiócesis, Hugo Valdemar, explicó la Iglesia católica no se opone al debate del tema ya que puede ser enriquecedor y resolver muchas dudas, pero indicó que el problema radica en que una vez que se legalizara podría suceder lo mismo con otras sustancias más adictivas y dañinas.

“Pienso que como se empezó con la ‘ley Robles’, se terminó con la ley del aborto; la unión de convivencia se terminó con el matrimonio entre personas del mismo sexo. Siempre es el mismo método, se empieza con cosas muy pequeñitas para después llegar a lo grande y ahí es donde está realmente la preocupación, no tanto en la marihuana”, expresó.

Durante la homilía, el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de México, Jorge Estrada Solórzano, dijo a los fieles que el tejido social del país está en deterioro a causa del abandono de Jesucristo y del abandono de su palabra, lo que ha provocado el deterioro de valores de los cristianos, éticos y cívicos.

En representación del cardenal Norberto Rivera, quien se ausentó para descansar unos días antes del arranque de los festejos el bicentenario de la Catedral, el obispo indicó que “esto nos ha sumergido en esta marea de deshumanización, violencia, avaricia y corrupción que padece gran parte del país".

Señaló que en la actualidad muchas veces se confunde el éxito a través del crecimiento económico, la competitividad, las grandes reformas económicas, cuando en realidad para la palabra del Señor es solo avaricia.

"La palabra de Dios alerta en contra de la avaricia, que es un afán de poseer, atesorar y de pensar que lo que más importa está en la acumulación de la riqueza, los bienes materiales nos ofrecen satisfacciones, pero son engañosas y pasajeras", insistió.

Agregó que la avaricia causa el mal de la ceguera en los hombres, ya que "las riquezas son engañosas y no garantizan la felicidad".

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