AP
10 de diciembre de 2016 / 10:36 a.m.

ESTOCOLMO.- El presidente colombiano Juan Manuel Santos recibió el sábado el Premio Nobel de la Paz, diciendo que esto le da un impulso al "sueño imposible" de poner fin a medio siglo de guerra en Colombia.

En un discurso preparado, el mandatario dijo que el galardón es "un regalo del cielo" y lo dedicó a todos los colombianos, en particular a las víctimas de la guerra, en particular a los 220.000 muertos y casi 8 millones de desplazados en el conflicto más antiguo en América.

"Muchas gracias por este voto de confianza y de fe en mi país", dijo al recibir su premio.

"Con este acuerdo, podemos decir que el continente americano —desde Alaska hasta la Patagonia— es una tierra de paz", dijo el mandatario desde el Ayuntamiento de Oslo, Noruega.

Santos alcanzó un histórico acuerdo de paz con los rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) a comienzos de año. Un acuerdo inicial fue rechazado por un estrecho margen por los electores colombianos en un referendo realizado unos días antes de que el comité del Nobel se anunciara en octubre.

La semana pasada, un acuerdo de paz que incluía modificaciones, fue aprobado por el Congreso de Colombia.

Muchos pensaron que Santos ya no ganaría el premio este año, pero el Comité del Nobel "vio las cosas de forma diferente", dijo la vicepresidenta del organismo Berit Reiss-Andersen durante su discurso para presentar al ganador.

"Nuestro punto de vista era que no había tiempo que perder. El proceso de paz estaba en riesgo de colapsarse y necesitaba todo el apoyo internacional que pudiera recibir".

Varias víctimas del conflicto asistieron a la ceremonia de entrega, incluyendo Ingrid Betancourt, quien pasó seis años secuestrada por las FARC, y Leyner Palacios, quien perdió 32 familiares, incluso sus tres hermanos y sus padres, por una bomba de la guerrilla.

"Las FARC han pedido perdón por este hecho atroz, y Leyner, que ahora es un líder comunitario, los ha perdonado", dijo Santos. Palacios se puso de pie para recibir un aplauso de los presentes en la ceremonia.

Los líderes de la guerrilla, quienes no pudieron viajar porque enfrentan órdenes internacionales de arresto en Estados Unidos, no estuvieron presentes en Oslo. Enrique Santiago, un abogado español que fue encabezó las negociaciones para las FARC, representó al grupo en la ceremonia.

Los colombianos han reaccionado con poca emoción al galardón entregado a Santos debido a las profundas divisiones por el controvertido acuerdo de paz. Hubo una enorme abstención en el referendo de octubre. Para muchos en Colombia, el exagerado enfoque de Santos en poner fin a un conflicto que llevaba años perdiendo presencia, ha desvaído la atención a preocupaciones económicas apremiantes.

Santos también aprovechó su discurso para reiterar su llamado a "replantear" la guerra contra las drogas "en la que Colombia ha sido el país que más muertos y sacrificios ha puesto".

Agregó que la guerra contra las drogas que lleva décadas promoviendo Estados Unidos ha producido enorme violencia y daño ambiental en naciones productoras de cocaína y necesita ser suplantada por un enfoque global donde se flexibilicen las leyes que prohíben el consumo de narcóticos ilegales.

"No tiene sentido encarcelar a un campesino que siembra marihuana, cuando —por ejemplo— hoy es legal producirla y consumirla en ocho estados de los Estados Unidos", señaló.