AP
21 de febrero de 2016 / 12:48 p.m.

Vaticano.- El papa Francisco instó a los líderes católicos del mundo a demostrar una valentía "ejemplar" no permitiendo ejecuciones este año y manifestó la esperanza de que la pena de muerte sea abolida por completo.

El pontífice dijo a turistas y peregrinos el domingo en la Plaza de San Pedro que "el mandamiento de 'no matarás' tiene un valor absoluto y se aplica tanto a los inocentes como a los culpables".

Agregó que "la opinión pública se opone cada vez más a la  de muerte, aun como instrumento de legítima defensa social".

"Apelo a la conciencia de quienes gobiernan a que se convenga un consenso internacional para la abolición de la pena de muerte", dijo el pontífice. "Y propongo a todos entre ellos que sean católicos a concretar un gesto valiente y ejemplar: que no se lleve a cabo ninguna ejecución durante este Año Santo de Misericordia".

Francisco esgrime el Año de Misericordia, que concluye el 20 de noviembre, para alentar a la reconciliación en el mundo.

El papa insiste en la enseñanza de la Iglesia católica, afirmada por Juan Pablo II, de que no se justifica la pena capital.

"De hecho, las sociedades modernas tienen la posibilidad de reprimir eficientemente el crimen sin anular la posibilidad de redención de quienes lo cometen", afirmó. "Aun los criminales tienen el derecho inviolable a la vida" otorgado por Dios.

Francisco exhortó a todos los cristianos y a la gente de Buena voluntad a no abolir la pena de muerte sino también mejorar las condiciones en las cárceles.

Desde el comienzo de su papado, Francisco ha insistido en que los presos deben ser tratados dignamente. Ha hecho numerosas visitas a cárceles durante sus viajes por Italia y el exterior, incluso la semana pasada en la Ciudad Juárez, en México.

Aunque asegura que no interviene en política, también ha afirmado que la gente debe atender a una conciencia "bien informada" y que los obispos locales pueden orientar a los católicos, incluso votantes, sobre cuestiones políticas., aun como instrumento de legítima defensa social".

"Apelo a la conciencia de quienes gobiernan a que se convenga un consenso internacional para la abolición de la pena de muerte", dijo el pontífice. "Y propongo a todos entre ellos que sean católicos a concretar un gesto valiente y ejemplar  que no se lleve a cabo ninguna ejecución durante este Año Santo de Misericordia".