8 de noviembre de 2014 / 11:25 p.m.

Ciudad de Tlacoban, Filipinas. - Velas iluminaban las calles de la ciudad filipina más afectada por la tormenta más fuerte que ha tocado tierra en el país, mientras que miles de personas recordaban el sábado a los más de 6 mil 300 muertos tras el paso del tifón Haiyan hace un año.

El sábado antes del amanecer, más de 5 mil personas que llevaban globos blancos y velas caminaron en duelo alrededor de la capital regional Tacloban, pasando por áreas arrasadas por los vientos de 250 kilómetros por hora y marejadas de Haiyan.

Las campanas de las iglesias tañían y sonaban sirenas al comienzo de una misa Católica Romana en un sitio de casi media hectárea donde existe una fosa común donde están enterradas casi 3 mil víctimas del fenómeno climático. Cientos de personas aún están desaparecidas.

"Es importante que hagamos significativo esto, de modo que las próximas generaciones lo recuerden", dijo el alcalde de la ciudad, Alfred Romualdez.

El tifón Haiyan arrasó o dañó prácticamente todo a su paso tras tocar tierra el 8 de noviembre del 2013, y destruyó alrededor del 90 por ciento de la ciudad de Tacloban, en la provincia de Leyte.

Más de 14.5 millones de personas resultaron afectadas por la tormenta en seis regiones y 44 provincias, y más de cuatro millones de personas aún están damnificadas.

Cientos de personas, la mayoría de ellas pescadores, realizaron protestas el sábado para exigir que el Gobierno les entregue nuevas viviendas y empleos, y acusaron a funcionarios de desviar fondos de ayuda y reconstrucción.

"Hemos sentido por un año el feroz abandono, corrupción, engaño y represión del Gobierno, y hemos visto por un año noticias y estudios que confirman esta situación", dijo Efleda Bautista, líder de un grupo de sobrevivientes del tifón.

El Gobierno estima que necesita casi 170.000 millones de pesos (3.800 millones de dólares) para reconstruir las comunidades afectadas, incluyendo la construcción de un dique de cuatro metros de alto en el borde costero de 27 kilómetros para impedir que se repita el desastre.

El presidente Benigno Aquino, de visita en la isla cercana de Samar el viernes, dio a conocer un plan para relocalizar al aeropuerto de Tacloban fuera del borde costero y para construir más de 205.000 viviendas permanentes para reubicar a familias desplazadas.

"Esto no es política", declaró Aquino a los periodistas, defendiendo a su Gobierno contra críticas de que ha sido lento para responder al desastre. 

FOTO: Reuters

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