19 de agosto de 2013 / 09:03 p.m.

Ciudad de México • La reforma energética propuesta por el PRD es una serie de buenos deseos, pero no un verdadero plan aterrizado para saber cómo lograrlos, de acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

 

Montserrat Ramiro, directora de proyectos de energía del IMCO, señaló que la iniciativa del Partido de la Revolución Democrática es un conjunto de "visiones que se quedan cortas porque plantea que las dos empresas paraestatales (Pemex y CFE) sigan sin inversión privada y sin la posibilidad de competencia".

Para la especialista en energía Miriam Grunstein, catedrática del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), el problema de la propuesta del PRD es que le deja todo el peso al Estado, el mismo Estado que no ha podido resolver los conflictos de la paraestatal.

 

"No veo en la propuesta una complementación interesante entre participación estatal y participación privada, el Estado está sobrecargado, además, en el ámbito petrolero no le conviene trabajar solo, no es razonable esperar que reaccione y supla tantos frentes", dijo Grunstein.

 

"(Resulta fácil) llenarse la boca de aspiraciones grandiosas", dijo la académica del CIDE. Pero insistió en que es necesaria una ruta crítica para cumplirlas.

 

Para el IMCO, que tiene su propia propuesta de reforma energética, la autonomía presupuestal y de gestión que propone el partido del sol azteca es una buena idea, pero es contradictoria al plantearse que Pemex siga siendo parte del presupuesto federal y se proponga la salida de la Secretaría de Hacienda del consejo de administración.

Entre las cosas positivas de la iniciativa del PRD que Ramiro, la investigadora del IMCO, detectó están: las propuestas para mejorar su organización interna, la discusión del régimen fiscal al que es sometida Pemex, la salida del sindicato del consejo de administración y la posibilidad de generar energías renovables.

 

Para Ramiro, sacar al sindicato petrolero del consejo de administración implica un nuevo modelo de negocio y para poder producir energías renovables se necesita cambiar el ADN de Pemex.

 

Ambas especialistas consideraron que sí se pueden encontrar puntos en común con otras propuestas energéticas, sobre todo, expuso Grunstein, "en materia fiscal, evaluación y rendición de cuentas en ingresos petroleros".

IXCHEL CISNEROS Y ALEJANDRO DOMÍNGUEZ