26 de enero de 2014 / 05:32 p.m.

Washington.- En el marco de su informe anual sobre el estado de la nación del próximo martes, el presidente Barack Obama registra el nivel de popularidad más bajo, según una encuesta divulgada hoy por el Washington Post y ABC News.

El sondeo reveló en general que los estadounidenses se encuentran ampliamente pesimistas de que el mandatario o los legisladores de cualquiera de los partidos republicanos y demócratas, realizarán buenas decisiones para el futuro del país.

Pese a que el porcentaje de aprobación de Obama es de 46 por ciento, por encima del 42 por ciento de noviembre pasado, por primera vez previo a su informe de gobierno más estadunidenses juzgan su trabajo como negativo con un 50 por ciento de desaprobación.

Es el inicio de año más bajo en popularidad para Obama desde el 48 por ciento de desaprobación del 2012, mientras que el año pasado el nivel de aprobación fue del 55 por ciento.

Según el sondeo, sólo un 37 por ciento de los encuestados dijo que tiene confianza en las decisiones del mandatario, mientras que un 63 por ciento no confían en ellas.

Entre sus principales debilidades sigue el tema de la Ley de Salud Asequible. El mandatario recibe bajas calificaciones por su manejo en su implementación con un 37 por ciento de aprobación y un 59 por ciento de desaprobación.

En el manejo de la política internacional en los temas de Irán y Siría cuatro de cada diez aprueban su trabajo, mientras que a nivel local sus recomendaciones para limitar el trabajo de los programas de vigilancia de la Agenda Nacional de Seguridad reciben una similar aprobación.

En cuanto a los legisladores en el Congreso la confianza en demócratas y republicanos es menor que la del presidente Obama, con un 27 por ciento de aprobación en su trabajo y un 72 por ciento de desaprobación.

El tema del cierre del gobierno del otoño pasado es el que más pesa en para esta baja calificación.

Según el análisis del Post, Obama está tratando de recuperarse de lo que muchos han considerado como el peor año de su presidencia, mientras que los republicanos, que fueron dañados durante el cierre parcial del gobierno son la esperanza de arrebatar el control del Senado de los demócratas en las próximas elecciones.

Agencias