13 de julio de 2013 / 05:08 p.m.

México • El divisionario recibió trato de héroe. Afable, accedió durante casi 45 minutos a tomarse fotografías con la gente, la mayoría a la que nunca había visto, a recibir abrazos, elogios y mucho apoyo… como una fiesta hecha para el general que parece de "cuatro estrellas".

Tomás Ángeles Dauahare portó de nuevo el uniforme militar que con orgullo guardó hace cinco años, cuando por edad límite pasó a situación de retiro en el Ejército.

Volvió, además, a pronunciar un discurso en público, luego de su participación el 9 de mayo de 2012 en "Los encuentros por el futuro de México", organizado por la Fundación Colosio del PRI en San Luis Potosí.

Aquel día expresó su desacuerdo con la estrategia de seguridad del presidente Felipe Calderón, y una semana después sobrevino su desgracia: fue detenido y encarcelado en una prisión de máxima seguridad.

Ayer lucía renovado, sin rencores contra quienes intentaron hacer trizas su carrera militar con falsas acusaciones. "Fue una acción desafortunada (…) es algo que ya está desterrado".

Tres meses después de que fue exonerado, la Institución Nacional para la Celebración del Día del Abogado le otorgó la medalla honoris causa a Dauahare en un instituto con un nombre que contrasta con la situación que sufrió casi durante un año: Escuela Héroes de la Libertad.

Suave en el trato, el divisionario no paraba de agradecer el apoyo.

Del tumulto emergió emocionado un hombre ya entrado en años. “Me da mucho gusto que le hayan hecho justicia. Es un honor. Mi padre fue un militar revolucionario que, como usted, fue encarcelado injustamente”.

Se identificó como Gustavo Nava Díaz Barriga, hijo del general Carlos Nava Rojas. “Mi padre siempre pugnó porque se les pagaran los mismos haberes a los militares retirados y por eso fue encarcelado en 1957”, dijo.

La prensa rompió la solemnidad con la que se comportaba Ángeles Dauahare.

—¿Qué le dice el alto mando, entiéndase su esposa?

Soltó una gran risa, pero no evadió la pregunta.

—Es un alto mando muy severo, se quedó muy acelerado. Es una persona muy entera, muy comprensiva, con muchos valores. Tuvo que ser muy fuerte, no le conocía es faceta.

En la ceremonia lo acompañaron su esposa Leticia, sus hijas Ana Luisa, Adriana y Leticia, cinco nietos y muchos amigos.

Tomás Ángeles, nieto del general, dijo estar feliz. Tiene 18 años y no escondió su alegría por haber recuperado a su abuelo.

Aseguró que desde febrero de 2008 no lo veía con el uniforme de tres estrellas que significan el más alto rango de un militar, solo por debajo del secretario de la Defensa, que tiene cuatro, y del Presidente de la República con cinco.

"Mi abuelo tiene carisma, tiene estrella, claro ahora es como si fuera un general de cuatro estrellas".

CRÓNICA POR IGNACIO ALZAGA