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20 de agosto de 2015 / 11:56 a.m.

Seúl.- Corea del Norte y Corea del Sur intercambiaron este jueves disparos de artillería en la frontera, en un nuevo incidente que eleva al máximo la tensión entre los dos vecinos tras el reciente ataque con minas antipersonas que hirió a dos soldados surcoreanos.

El conflicto entre comenzó a las 15:52 hora local (06:52 GMT), cuando el Ejército Popular norcoreano disparó una ronda de artillería hacia el lugar donde se encuentra la unidad militar surcoreana de Yeoncheon, ubicada en la parte oeste de la Zona Desmilitarizada (DMZ) que divide a ambos países.

Corea del Sur, detectó el ataque por medio de sus radares militares fronterizos y no sufrió daños personales o materiales.

Las Fuerzas Armadas surcoreanas respondieron con disparos de artillería de 155 milímetros hacia el Norte, aparentemente sin intención de causar daños en instalaciones militares o civiles del país vecino.

Elevaron al máximo nivel su preparación militar ante la posibilidad de nuevas agresiones, e intensificaron su vigilancia de las unidades militares fronterizas de Corea del Norte.

A su vez, el Gobierno surcoreano ordenó la evacuación de un centenar de civiles en las poblaciones que se encuentran en las cercanías de la zona.

La presidenta del país, Park Geun-hye, que lideró la sesión, ordenó a las Fuerzas Armadas actuar con la mayor dureza posible ante la "provocación" de Pyongyang, informó la agencia local Yonhap.

Las autoridades de Seúl han abierto una investigación de los hechos sobre las posibles intenciones del ataque del régimen de Kim Jong-un, además de las posibles represalias a tomar.

Como represalia, las Fuerzas Armadas de Corea del Sur reactivaron por primera vez en 11 años los altavoces en la frontera que envían mensajes contra el régimen de los Kim, además de emitir una orden de máxima alerta y preparar su artillería ante la posibilidad de nuevas agresiones.

Corea del Norte negó rotundamente su implicación en el suceso y amenazó con atacar al Sur como respuesta a la reanudación de la "guerra psicológica", además de activar sus propios altavoces de propaganda en la frontera.