AP
16 de noviembre de 2017 / 07:17 p.m.

WASHINGTON.- Los republicanos en la Cámara de Representantes aprobaron el jueves una reforma impositiva para empresas y personas que tendrá un costo fiscal de 1,5 billones de dólares, la cual podría enfilar a Estados Unidos hacia su mayor cambio tributario en tres décadas y al presidente Donald Trump y al partido hacia su primera victoria legislativa tras 10 complicados meses de gobierno de mayoría.

Sin embargo, la votación de 227-205, principalmente en bloque partidista, ocultó problemas más preocupantes en el Senado.

En esta instancia, un plan similar suscitó comentarios políticos incómodos de analistas apartidistas, según los cuales la iniciativa terminaría por propiciar incrementos de impuestos a quienes tienen ingresos bajos y medios, pero grandes reducciones a los más ricos.

Tales proyecciones fueron emitidas un día después de que el senador Ron Johnson se convirtió en el primero del Partido Republicano en manifestar su rechazo a la medida, al argumentar que no reduce suficientes impuestos a millones de asociaciones y corporaciones.

Como al menos otros cinco senadores republicanos no han declarado aún su apoyo, la suerte de la iniciativa continúa en el aire en una cámara que el Partido Republicano controla apenas por 52-48.

No obstante, los republicanos confían en enviar una iniciativa negociada para que Trump la firme en Navidad.
“Es la hora de cumplir”, dijo la Casa Blanca en un comunicado que puso de relieve los intentos del partido para conservar el impulso y dejar atrás a los detractores.

Estos incluyen a cabilderos de AARP para adultos mayores, organizaciones médicas importantes, empresas de bienes raíces, y lo más probable a todos los demócratas en el Senado.

Después de que en verano fracasaron los intentos republicanos para revocar la ley de salud del presidente Barack Obama, los miembros del partido consideran una acción tributaria exitosa como la mejor vía para evitar derrotas mayores en las elecciones legislativas del año entrante. Los republicanos en la Cámara de Representantes admitieron que observan con preocupación al Senado.


pjt