AP
6 de octubre de 2017 / 06:25 p.m.

WASHINGTON.- La Cámara de Comercio de Estados Unidos le advirtió hoy al gobierno del presidente Donald Trump que retirarse del Tratado de Libre Comercio de América del Norte sería una "debacle política y económica" que le costaría al país cientos de miles de empleos.

En declaraciones a periodistas, John Murphy, un alto directivo de la cámara comercial, dijo que ésta trabajará para recabar apoyo al acuerdo comercial y oponerse a la dura exigencia del gobierno de que Canadá y México hagan concesiones.

El gobierno de Trump, que ha amenazado con retirarse del TLCAN si los tres países no pueden llegar a un acuerdo sobre cambios de amplio alcance que favorezcan los intereses estadunidenses, rápidamente contraatacó.

"El presidente ha afirmado claramente que el TLCAN ha sido un desastre para muchos estadunidenses, y lograr sus objetivos requiere cambios sustanciales", dijo Emily Davis, portavoz de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos. "Desde luego que a estos cambios se opondrán cabilderos y asociaciones comerciales arraigadas en Washington. Siempre hemos sabido que drenar el pantano generaría controversia en Washington".

La cuarta ronda de renegociación del TLCAN, que entró en vigor hace 23 años, está programada para la próxima semana en la capital estadunidense.

El tratado eliminó la mayoría de los aranceles entre Estados Unidos, Canadá y México, y llevó a un fuerte incremento en el intercambio comercial entre los tres países. Las exportaciones agrícolas estadunidenses aumentaron enormemente. Los fabricantes en Estados Unidos trasladaron la producción -y los empleos- al sur de la frontera para aprovechar la barata mano de obra mexicana. Con ello, desarrollaron complejas cadenas de suministro que cruzan las fronteras del TLCAN.

Antes de que la renegociación comenzara en agosto, muchas empresas y grupos agrícolas esperaban que el gobierno de Trump se contentaría con hacerle ajustes al tratado, en lugar de salirse de él. Por ejemplo, actualizándolo para que también abarque el comercio electrónico.

Pero el representante comercial estadunidense, Robert Lighthizer, declaró desde el principio que Estados Unidos no se daría por satisfecho sólo con cambios menores.

En lugar de ello, el gobierno ha estado tratando de asegurarse de que se produzcan más automóviles en Estados Unidos, que más contratos gubernamentales sean asignados a compañías estadounidenses y que el tratado expire a menos que los países acuerden renovarlo cada cierto número de años. También desea desechar un proceso de resolución de disputas.

Murphy, vicepresidente de la cámara para políticas internacionales, dijo que las empresas se oponen a las propuestas en forma "amplia y enfática".

"Estamos cada vez más preocupados por el estado de las cosas", afirmó.

Las primeras tres rondas de conversaciones versaron en su mayor parte en torno a asuntos sobre los que no hay desavenencias. Pero se prevé que en la cuarta ronda se ingrese a un terreno más difícil.

"Han trabajado sobre cosas en las que estaban de acuerdo en su mayor parte", dijo David Salmonsen, director de relaciones con el Congreso en la Federación Estadunidense de Oficinas Agrícolas, un grupo comercial.

El presidente criticó duramente al TLCAN en la campaña, considerándolo un desastre que acabó con empleos, en especial para los obreros estadounidenses que, según argumentó, habían sido las víctimas de que las compañías estadunidenses hayan trasladado puestos de trabajo a México.

Si Estados Unidos se retirara del TLCAN, Canadá y México volverían a imponer aranceles. Algunos de ellos no serían muy altos, pero los aranceles mexicanos a los productos agrícolas estadunidenses podrían elevarse enormemente.


pjt