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13 de abril de 2016 / 05:25 p.m.

Brasilia.- La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, denunció el martes una conspiración para destituirla y sugirió que uno de los líderes del complot es el vicepresidente Michel Temer, en momentos en que se enfrenta a un juicio político en el Congreso.

Una comisión parlamentaria recomendó el lunes a la cámara baja que inicie un juicio político contra Rousseff por saltarse leyes presupuestarias para contribuir a su reelección en 2014, una acusación que la mandataria asegura que fue falseada para sacarla del cargo.

Consultoras de riesgo político estiman que existe entre un 60 a un 65 por ciento de probabilidades de que la Cámara baja apruebe el domingo el inicio de un juicio político contra Rousseff, debido a que el voto de la comisión podría persuadir a los indecisos para que respalden la medida.

Mientras Rousseff lucha por seguir en el cargo y su Gobierno se encuentra en gran parte paralizado, la economía de Brasil se enfrenta a una profunda recesión y a un histórico escándalo de corrupción.

"Ya están conspirando abiertamente, a pleno día, para desestabilizar a la presidenta legítimamente elegida", dijo Rousseff el martes en un discurso, en referencia a un mensaje grabado el día previo por Temer a sus seguidores, en el que habla como si la presidenta ya hubiera sido sometida a un juicio político.

La decisión de la comisión por 38 votos a 27 fue apoyada por el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) de Temer, su otrora principal aliado en la coalición gobernante.

Temer asumiría el puesto si el Senado acuerda suspender a Rousseff y poner en marcha un juicio en su contra.

"Si el destino me lleva a esa función, y una vez más digo que debo esperar los acontecimientos, es claro que estaré preparado porque la pauta de mis actividades es exactamente el diálogo", dijo Temer en una entrevista con GloboNews.

"Yo sé que mediante el diálogo, colectivamente, con todos los partidos, con los diversos sectores de la sociedad, sacaremos al país de la crisis", agregó.

El pulso entre Rousseff y Temer alcanzó su punto de quiebre el lunes, tras la publicación del mensaje de audio, que según Temer no fue intencionado. En el mensaje, Temer pidió un gobierno de unidad nacional para superar la crisis política de Brasil.

"La conspiración ha sido desenmascarada", dijo Rousseff el martes. No mencionó a Temer por su nombre, pero citó el mensaje como una prueba de una trama que cada vez llama con más frecuencia un "golpe".

La mandataria sufrió un nuevo revés el martes, debido a que el Partido Progresista (PP) abandonó su Gobierno y dijo que sus miembros dejarían sus cargos ministeriales. El conglomerado había sido un importante aliado de Rousseff y con 49 diputados podría decidir el resultado de la votación del domingo.

El líder del PP, Aguinaldo Ribeiro, dijo a periodistas en Brasilia que la mayoría del partido está a favor de un juicio político.