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18 de abril de 2016 / 06:38 a.m.

Brasil.- La presidenta brasileña Dilma Rousseff perdió el domingo por amplio margen una votación decisiva en la Cámara de Diputados y ahora corre el riesgo de ser suspendida del cargo para enfrentar un juicio político ante el Senado, que podría deponerla y acabar con 13 años de gobierno del Partido de los Trabajadores.

Miles de manifestantes a favor y en contra del juicio político esperaban fuera del Congreso, donde la oposición consiguió cómodamente la mayoría de dos tercios que necesitaba para que el Senado juzgue a la líder izquierdista por manipulación de cuentas fiscales.

La sala de la Cámara era un mar de banderas brasileñas y puños en alto cuando los legisladores levantaron en andas al diputado que dio el voto decisivo. Sao Paulo y Río de Janeiro, las principales ciudades de Brasil, se iluminaron con fuegos de artificio y automóviles tocaban sus bocinas para celebrar el resultado de la votación.

Si el Senado decide por mayoría simple iniciar el juicio político a principios de mayo, como se espera, Rousseff sería suspendida de su cargo y reemplazada por el vicepresidente Michel Temer durante el juicio. Temer completaría el mandato de la presidenta hasta 2018 si es hallada culpable.

La disputa por la impugnación, que ocurre en medio de la peor recesión desde 1930, ha dividido al país de 200 millones de habitantes más que en cualquier momento desde el fin de la dictadura militar en 1985.

Además, ha provocado un agrio enfrentamiento entre Rousseff, de 68 años, y Temer, de 75 años, que puede desestabilizar a cualquier futuro gobierno y hundir a Brasil en meses de incertidumbre.

A pesar de la molestia por el creciente desempleo, el Partido de los Trabajadores de Rousseff puede contar con el apoyo de millones de obreros y empleados brasileños, quienes se han beneficiado de programas sociales que sacaron a sus familias de la pobreza en la última década.

"La lucha continuará ahora en las calles y en el Senado federal", dijo José Guimaraes, líder del Partido de los Trabajadores en la cámara baja. "Perdimos porque los golpistas fueron fuertes".

Los sondeos de opinión muestran que más del 60 por ciento de los brasileños apoya la impugnación de Rousseff, la primera mujer presidenta de Brasil.

Los mercados reaccionaban con alzas a la derrota de la presidenta: el riesgo país caía a 340,8 puntos, su mínimo desde agosto del año pasado, y los fondos negociables de acciones brasileñas subían un 4 por ciento en la Bolsa de Tokio.

La batalla por el juicio político ha paralizado las iniciativas gubernamentales en Brasilia, a sólo cuatro meses de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro y en medio de una batalla contra la epidemia del virus del Zika, que ha sido asociado con defectos de nacimiento en recién nacidos.

Brasil, que una vez fue considerado una potencia entre los mercados emergentes, ha sido golpeado por el fin de un ciclo alcista de los precios de las materias primas y en diciembre pasado perdió la calificación de grado de inversión.