3 de febrero de 2014 / 11:17 p.m.

BRASILIA.- La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, escogió el lunes a un cofundador del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) para liderar su gabinete, en medio de un recambio de funcionarios que se produce a pocos meses de las elecciones generales en las que podría buscar un segundo mandato.

Las modificaciones en el gabinete parecen apuntar a asegurar la lealtad partidaria y es improbable que mejoren las tensas relaciones de la presidenta con el sector privado, mientras se espera que la economía brasileña crezca sólo un 2 por ciento este año.

Rousseff tomó juramento a Aloízio Mercadante como jefe de gabinete en reemplazo de Gleisi Hoffmann, quien podría ser candidata a gobernadora del estado de Paraná.

La mandataria reemplazó a otros tres ministros y dijo que este mes se producirían más cambios debido a que hay varios funcionarios que buscan presentarse en las elecciones generales.

Pero Rousseff sostuvo que las modificaciones no marcan un cambio en sus políticas.

La presidenta no ha anunciado oficialmente que buscará un segundo mandato de cuatro años, pero se espera que postule para las elecciones del 5 de octubre. Sondeos de opinión la ubican con mucha ventaja frente a sus posibles rivales.

Mercadante, de 59 años, es un estrecho colaborador del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva y dirigió sus fallidas campañas electorales en la década de 1990.

Algunos inversores desconfían de él, pero funcionarios afirman que es improbable que tenga mucha influencia sobre la política económica del país.

El lunes, Rousseff tomó juramento al portavoz de la Presidencia, Thomas Traumann, como ministro de Comunicación Social. Traumann ha aumentado la presencia de Rousseff en las redes sociales, que tendrán un gran rol en las elecciones.

La mandataria también nombró a José Henrique Paim como ministro de Educación y a Arthur Chioro como ministro de Salud.

Chioro reemplazará a Alexandre Padilha, quien postulará a la gobernación de Sao Paulo, el estado más rico de Brasil.

La economía de Brasil está entrando en su cuarto año de crecimiento lento. Rousseff nuevamente culpó a la turbulencia en el extranjero por los problemas locales, pero muchos empresarios los atribuyen a que la excesiva intervención estatal mina la confianza de los inversores.

El deterioro en las cuentas fiscales de Brasil, incluyendo un creciente déficit presupuestario del sector público, ha llevado a pedidos para reemplazar al ministro de Hacienda, Guido Mantega.

Sin embargo, analistas prevén que Rousseff no cederá a la presión.

"Cambiar el jefe de su equipo económico ahora sería una mala idea porque podría crear una turbulencia innecesaria", comentó André Cesar, analista político de la consultoría Prospectiva, con sede en Brasilia.

Las masivas protestas que remecieron a Brasil en junio del 2013 dañaron la popularidad de Rousseff.

Millones de brasileños salieron inesperadamente a las calles para protestar contra los malos servicios públicos, la corrupción y lo caro que resulta organizar la Copa Mundial de fútbol que comenzará en junio. 

Reuters.