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25 de enero de 2016 / 06:18 p.m.

Vaticano.- El Papa Francisco advirtió hoy a un grupo de seminaristas contra la tentación de quedarse en una “vida normal” porque, precisó, la normalidad vuelve tibios y termina en mediocridad.

Ante los estudiantes del Pontificio Seminario Lombardo de Roma, que recibió esta mañana en el Vaticano, sostuvo que la Iglesia necesita sacerdotes con sencillez de vida, que eviten toda forma de doblez y mundanidad.

Pidió también a los clérigos sencillez en el lenguaje, no ser “predicadores de complejas doctrinas” sino solo “anunciadores de Cristo”.

“Este sacerdote comienza a contentarse con algunas atenciones que recibe, juzga el ministerio con base en sus éxitos y se acomoda en la búsqueda de aquello que le gusta, volviéndose tibio y sin un verdadero interés por los demás”, estableció.

“La normalidad para nosotros es, al contrario, la santidad pastoral, el don de la vida. Si un sacerdote elige ser sólo una persona normal, será un sacerdote mediocre, o peor”, apuntó.

Sostuvo que para ser un buen sacerdote es necesario el contacto cotidiano y cercano con el obispo y no formarse por “compartimientos estancos”, porque oración, cultura y pastoral son piedras base de un único edificio.

Recordó que el Papa Pablo VI ya bahía señalado la necesidad de abatir las murallas que por demasiado tiempo habían cerrado la Iglesia en una “ciudadela privilegiada”, para empujarla a anunciar el evangelio de nuevo.