26 de junio de 2013 / 10:54 p.m.

Washington DC -Baltimore • El Senado de Estados Unidos avanzó hoy por la vía rápida hacia la votación de una histórica reforma migratoria esta semana, tras aprobar una enmienda bipartidista que establece un "plan de refuerzo" de la vigilancia en la frontera con México.

Con 69 votos a favor y 29 en contra, el Senado aprobó la enmienda propuesta por los senadores republicanos John Hoeven, de Dakota del Norte, y Bob Corker, de Tennessee, que impone condiciones antes de que los inmigrantes indocumentados puedan obtener la residencia permanente.

La enmienda, que modificó otra del senador demócrata Patrick Leahy, quedará incorporada en el proyecto de ley de reforma migratoria mediante otro voto técnico, que es un mero trámite formal. La reforma migratoria, aprobada ya por el Comité Judicial del Senado el mes pasado, será sometida a voto definitivo previsiblemente el jueves o viernes.

El líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, elogió la labor del llamado "Grupo de los ocho" que negoció la reforma migratoria y la presentó formalmente en abril pasado.

Los cuatro demócratas y cuatro republicanos de ese grupo "han fortalecido esta legislación", y lo han hecho sin buscar réditos políticos porque la meta es "corregir el maltrecho sistema de inmigración", aseguró Reid.

Reid insistió en que la seguridad económica y nacional de EU se verán fortalecidas con la reforma, y urgió al Senado a que la apruebe. Para remachar su mensaje, Reid ha convocado un mitin político con líderes del Congreso y funcionarios locales y estatales el próximo lunes en Las Vegas (Nevada), informó su oficina.

Pero la enmienda continuó afrontando la oposición de varios senadores republicanos, entre ellos John Cornyn y Ted Cruz, de Texas, y Charles Grassley, de Iowa, de entre los quince que votaron en su contra. En general, los republicanos se quejan de que la reforma migratoria no frenará la inmigración ilegal.

Sin embargo, el senador republicano por Florida, Marco Rubio, miembro del "Grupo de los ocho" y considerado clave para captar el apoyo de los conservadores, destacó que la reforma logrará corregir el sistema de inmigración que en la actualidad "alienta la inmigración ilegal".

La enmienda Hoeven-Corker, que pasó su primer test el lunes pasado, establece cinco condiciones antes de que los indocumentados puedan acceder a la residencia permanente, tras la espera de al menos diez años. De ser aprobada la reforma por ambas Cámaras del Congreso, durante el proceso de legalización, los indocumentados recibirán primero un permiso temporal.

Entre otros elementos, la enmienda, duplica a 40 mil el número de agentes fronterizos hasta 2019, a un costo de 30 mil millones de dólares; ordena la construcción de un muro en 1,126 kilómetros y, dentro de un paquete de tres mil millones de dólares, refuerza la vigilancia con aviones no tripulados y demás equipos de alta tecnología.

Para cerrar el grifo de futuros flujos de indocumentados, también establece el uso obligatorio del "E-verify", de manera que las empresas verifiquen el estatus migratorio de sus nuevos empleados. Además, exige el registro de las entradas y salidas de todos los extranjeros en los puertos de entrada por mar y tierra, para evitar que estos se queden en EU con visas vencidas.

La enmienda, cuya aplicación costaría unos 46 mil millones de dólares, prohíbe que los indocumentados puedan acceder a beneficios de jubilación del Seguro Social que hayan acumulado mediante el uso de documentos falsos, y les obliga a pagar impuestos atrasados antes de obtener la residencia.

Poco antes de la aprobación de la enmienda Hoeven-Corker, el Senado aprobó una moción de carácter técnico relacionada con reglamentos presupuestarios.

Mientras tanto, demócratas y republicanos continúan negociando si admitir a debate enmiendas adicionales al proyecto de ley. Por ahora, los senadores no se han puesto de acuerdo sobre cuándo votarán una moción que limite a 30 horas el debate sobre todo el plan reformista.

La meta de Reid es que la reforma se someta a voto antes del receso por el festivo del "Día de la Independencia", el próximo 4 de julio. Grupos pro reforma prometen mantener la presión sobre la Cámara de Representantes, que aún no ha presentado su propia versión.

EFE