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10 de mayo de 2016 / 08:06 a.m.

Brasilia. - El Senado de Brasil seguirá adelante con el proceso de juicio político a la mandataria Dilma Rousseff, pese a que el presidente interino de la Cámara de Diputados había anulado antes inesperadamente una votación clave del proceso.

La decisión del lunes del presidente del Senado, Renan Calheiros, de avanzar en el proceso de impugnación pone a la Cámara alta en conflicto con el líder de la Cámara de Diputados, Waldir Maranhao, quien anunció la anulación de una votación del mes pasado para avanzar en el proceso de impugnación.

El impasse abre la posibilidad de que el Supremo Tribunal Federal, la corte más alta del país, intervenga para desenredar el lío constitucional. El tribunal, que había sido renuente a intervenir de manera decidida en el proceso, rechazó algunos pedidos para que revocara la anulación decidida por Maranhao.

Calheiros dijo más tarde el lunes que la votación del Senado sobre el juicio político a Rousseff se llevará adelante el miércoles tal y como estaba planeado, agregando que el objetivo es terminar con el proceso ese mismo día.

"Vamos a convocar la sesión para el miércoles a partir de las 9 horas (...) Esperamos tener la participación de al menos 60 oradores. Si eso pasa tendremos una sesión de unas 10 horas, pero el objetivo es concluir la votación el mismo miércoles", sostuvo Calheiros.

A dos días de que el Senado decida si se debe enjuiciar a Rousseff, Waldir Maranhao dijo que la votación del 17 de abril de la Cámara baja que aprobó los cargos para el juicio tuvo fallas de procedimientos, por lo que debe repetirse. El sufragio debería realizarse dentro de no más de cinco sesiones de la Cámara tras el regreso del caso, destacó.

Su decisión hizo caer a los mercados locales, que vieron en el anuncio una probabilidad menor de que acceda al poder un gobierno más amigable con los negocios y dejó el proceso de juicio político inmerso en la confusión.

Pero luego las plazas de negocios recortaron pérdidas. Los inversores creen que la medida solamente retrasará la salida de Rousseff de la presidencia, pero no la impedirá.