26 de enero de 2015 / 01:11 a.m.

Richard Sherman está contento por no desempeñar el papel de villano, como ocurrió en la antesala del Super Bowl anterior. Y el cornerback de los Seahawks ha buscado endilgar ese rol a sus próximos rivales.

Sherman dijo que tiene dudas de que la NFL castigue a los Patriots, aún si los encuentra culpables de alterar los balones utilizados en el partido por el título de la Conferencia Americana (AFC).

"Creo que esa percepción corresponde a la realidad", comentó Sherman el domingo, tras la llegada de los campeones defensores del Super Bowl a Phoenix. "Así son las cosas. Su currículum habla por sí mismo. Su pasado es así y su presente también. ¿Y serán castigados? Probablemente no".

Enfatizó que hay una relación muy estrecha entre el comisionado de la NFL, Roger Goodell, y el dueño de los Patriots, Robert Kraft, y dijo que ésa sería la razón principal de sus dudas acerca de un castigo a Nueva Inglaterra.

"Eso no ocurrirá mientras Robert Kraft y Roger Goodell se sigan tomando fotos en sus visitas respectivas a la casa del otro. Él estuvo recién en la casa de Kraft la semana pasada, para la final de la AFC", añadió Sherman. "Aquí hablamos de conflicto de interés. Pero mientras esto siga ocurriendo, la situación lo los afectará. Nada lo hará".

Bill Belichick, el entrenador de los Patriots, dijo el sábado que el equipo "siguió cada regla al pie de la letra" cuando preparó los balones para el partido contra Indianápolis. Nueva Inglaterra tiene previsto llegar a Phoenix el lunes, mientras continúa la investigación de la liga sobre los balones inflados a menos presión que la debida.

Éste es el segundo Super Bowl al que los Pats llegan bajo la sombra de acusaciones sobre trampas. Durante la campaña regular de 2007, que terminaron invictos, se les multó con 250.000 dólares por espiar las señales de los coaches de los Jets de Nueva York. Belichick fue multado con medio millón de dólares.

Nueva Inglaterra perdió aquel Super Bowl contra los Giants de Nueva York.

Para la mayoría de los Seahawks, no vale la pena mencionar el tema de los balones desinflados. El quarterback Russell Wilson eludió las preguntas sobre el tópico, tal como suele escaparse de los jugadores defensivos.

El safety Earl Thomas indicó que no sabía nada del asunto.

"He estado encerrado en mi pequeño mundo", aseguró. "No veo mucho la televisión".

Pero como siempre, Sherman se mostró dispuesto a enfrentar un tema polémico.

"Pienso que más gente se inclinará por apoyarnos, por ver cómo hacemos historia", indicó, al recordar que los Seahawks buscan ser el primer equipo que repite como campeón en una década. "Supongo que la controversia nos da un poco de ventaja en el tema del respeto".

Cuando se reveló que algunos balones usados por los Patriots no estaban suficientemente inflados en la final de la AFC, "yo no pensé que el asunto fuera la gran cosa en ese momento", recordó Sherman.

"Sí es la gran cosa", añadió entre risas.

Antes del Super Bowl anterior, Sherman fue criticado por mofarse de Michael Crabtree, receptor de los 49ers de San Francisco, quien no consiguió atrapar el balón en la jugada decisiva de la final de la Conferencia Nacional. La NFL lo multó después con 7.875 dólares.

AP