26 de julio de 2014 / 09:43 p.m.

Washington.- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aseguró que su gobierno ha demostrado tener "una gran compasión" por los niños migrantes, pero que serán repatriados.

Durante una reunión con sus pares de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén; Guatemala, Otto Pérez Molina, y Honduras, Juan Orlando Hernández, les pidió recibir a los menores y frenar la masiva migración.

"En algún punto los niños que no hagan una solicitud justificada (de asilo) serán objeto de repatriación a sus países. El estatus de refugio (...) no es otorgado solo porque una familia vive en una mala zona o en la pobreza", explicó luego del encuentro de casi una hora en la Casa Blanca.

Obama señaló que si hay casos justificados, las víctimas deben hacer una solicitud en sus países de origen y no en los puestos fronterizos de EU, inundados desde hace meses de niños centroamericanos que huyen de pandillas o falta de oportunidades económicas.

Subrayó que los países tienen una "responsabilidad compartida" en reducir el flujo de los desplazados, pero resaltó que, aunque son "una nación de inmigrantes, también de leyes".

El presidente guatemalteco, Otto Pérez Molina, señaló que los tres gobiernos entienden que muchos niños deben regresar a sus países y comentó dos enfoques propuestos por Obama: que la región colabore con EU para resolver la crisis inmediata y desarrolle un plan a mediano y largo plazo para impedir semejante migración en el futuro.

“Obama nos pide que estemos preparados para recibir a los niños (...); en Guatemala hemos estado preparándonos anunciando la instalación de dos centros para albergarlos y de recursos para atenderlos y llevarlos a sus hogares. La solución a la crisis va caminando bien”, dijo.

La Casa Blanca consideró que los esfuerzos han comenzado a pagar, basándose en cifras previas que revelan que el número de menores detenidos en la frontera cayó la mitad entre junio y julio.

Obama insistió en luchar contra las bandas de traficantes, conocidos como coyotes, "que hacen dinero a expensas de familias desesperadas" que empujan a sus hijos a realizar "este peligroso viaje".

Resaltó que los países deben también hacer "más para atender las raíces" de la migración ilegal, incluyendo la pobreza y la violencia en Centroamérica.

El estadunidense insistió en que el Congreso tiene un papel importante para una solución y urgió a aprobar cuando antes la partida de presupuesto suplementaria de emergencia por 3 mil 700 millones de dólares.

Dichos recursos, apuntó, permitirían abrir más alberges, contratar más jueces de migración y personal para revisar peticiones de asilo. En este sentido externó su esperanza de que John Boehner y los republicanos de la Cámara de Representantes "no se vayan de vacaciones sin hacer algo que ayude a resolver este problema".

"Tenemos que hacer ésto. Ha habido muchas conferencias de prensa, pero necesitamos acción y menos palabras", advirtió.

El mandatario expresó optimismo por los tempranos resultados de las acciones adoptadas por su gobierno y los centroamericanos, al mencionar reportes sobre una reducción a casi la mitad en el número de detenciones de menores que viajan solos en julio.

"Aunque necesitamos poner fin inmediato a esta situación, reconocemos que tenemos que hacer más para atacar los problemas de raíz, y eso incluye pobreza y violencia en Centroamérica", puntualizó.

Desde octubre, más de 57 mil niños han cruzado ilegalmente a EU sin compañía de adultos, lo que ha desbordado a las autoridades de los países involucrados.

Del total, 43 mil 933 menores provienen de El Salvador, Honduras y Guatemala, huyendo de las pandillas, la pobreza o buscando reunirse con sus familiares, muchos indocumentados.

Los mandatarios centroamericanos también se reunieron con el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, a quien solicitaron asistencia para financiar esos esfuerzos de mediano y largo plazo.

FOTO: Reuters AGENCIAS