3 de julio de 2014 / 05:56 p.m.

Ginebra.- La creciente crisis de desplazados provocada por la guerra civil en Siria podría suponer una grave amenaza para la seguridad del Líbano y desestabilizar a toda la región, advirtió el jueves el jefe de la agencia de refugiados de la ONU, a menos que los donantes ofrezcan lo más rápidamente posible el 70% que falta de los 3.74 mil millones de dólares destinados para las tareas de emergencia.

La revisión al alza de las necesidades se basa en una nueva estimación que Guterres tiene previsto presentar formalmente el viernes. El informe estima que para finales de año habrá por lo menos 3.6 millones de refugiados sirios en la región.

Ahora hay 2.9 millones de refugiados sirios registrados en la zona, y cada mes llegan unos 100 mil. 

Por ahora, los donantes han contribuido apenas con 1 mil 100 millones de dólares dedicados a las tareas en Líbano, Jordania, Turquía, Irak y Egipto.

"No proporcionar apoyo humanitario suficiente para los refugiados sirios para el final de 2014 podría tener consecuencias dramáticas para los refugiados y la estabilidad de toda la región, incluyendo una amenaza seria para la seguridad en el Líbano", afirmó Guterres.

"Tenemos una situación de inestabilidad aumentada en la zona, un efecto del conflicto en Irak, y flujos continuados de refugiados a países vecinos que se enfrentan a asuntos humanitarios y de seguridad de gran complejidad", indicó.

Si no hay más dinero, advirtió, aumentará el número de mujeres y niños expuestos a la violencia, explotación y abusos, se reducirán las raciones de comida y aumentarán los casos de malnutrición aguda.

La educación, señaló Guterres, se vería perjudicada por la sobrecarga de capacidad de las escuelas, que ahora tienen a 350 mil niños sirios apuntados en la región, y los servicios sanitarios serían inadecuados, especialmente para las mujeres embarazadas.

La agencia de Naciones Unidas estima que unos 2.4 millones de personas necesitarán apoyo extra para prepararse para el invierno, y hará falta más ayuda para los 860 mil refugiados que viven fuera de los campos en refugios mal acondicionados.

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AP