OMAR BRITO Y ANGÉLICA MERCADO
22 de agosto de 2013 / 01:45 p.m.

Ciudad de México • El cerco de maestros en San Lázaro obligó a que, en un hecho inédito, el periodo extraordinario de sesiones iniciara en una sede alterna, como el Senado. Con una sesión de apenas 7 minutos y con una agenda mocha, toda vez que los senadores del PRD y la mayoría panista resolvió sacar del debate la reforma educativa, la de transparencia y anticorrupción.

 

Sin embargo, los coordinadores priistas Emilio Gamboa y Manlio Fabio Beltrones señalaron que nadie va a paralizar ni a secuestrar el Congreso, y las reformas del presidente Enrique Peña Nieto “nada las echará para atrás”.

 

A su vez, en conferencia conjunta el coordinador del PRD, Miguel Barbosa, y el presidente del Senado, Ernesto Cordero, rechazaron que sus grupos sean obstruccionistas, pero se oponen a sacar reformas al vapor y en las que no hay acuerdo, por lo que en el Senado se votarán solo aquellos temas en los que hay acuerdo, como las reformas constitucionales en materia de catastros, candidaturas ciudadanas y regulación de deudas estatales.

 

La negociación para celebrar la sesión de instalación del periodo extraordinario generó nuevos roces entre ambas cámaras.

 

No solo por el cambio en la agenda legislativa, sino porque entre las mesas directivas que encabezan el diputado priista Francisco Arroyo y el panista Ernesto Cordero hubo discordancias para definir cómo se realizaría la sesión de Congreso General a que obliga la ley, lo que originó retrasos en la celebración de la misma y molestia evidente entre ambos legisladores, que apenas si se saludaron.

 

Los diputados arribaron al Senado después de las 5 de la tarde, resguardados por policías, en un operativo limpio, sin enfrentamientos, porque en ese momento no había un solo maestro en la sede de Reforma e Insurgentes.

 

En las galerías, los priistas Gamboa y Beltrones hacían llamadas y hacían gestos. Los panistas Jorge Luis Preciado y José González Morfín apretaban los labios y cruzaban los brazos, en espera de que el panista Cordero Arroyo llegara, una vez que ya la mayoría de diputados y senadores estaban en el improvisado pleno ocupando galerías y cualquier espacio posible.

 

Cuando Cordero arribó era evidente la prisa de los diputados por abandonar la sede para irse a sesionar al Centro Banamex.

 

A las 18:45 horas, el diputado Arroyo abrió la sesión, con 303 diputados y 85 senadores. Más tarde el cómputo de asistencia subiría a 311 diputados y 90 senadores. “¡Hay quórum! Externó entre aplausos el diputado tricolor.

 

“Esta tarde y más que nunca podemos decir, que hay senadoras y senadores de la República y diputadas y diputados de la nación. Muchas gracias, don Ernesto Cordero, por la anfitrionía en este cuerpo colegiado y por sus gentilezas y por sus atenciones, por su buena disposición y por su buen ánimo”, manifestó, ante la mirada gélida del panista, que esbozó una ligera sonrisa.

 

El Senado sesionó después que los diputados se fueron, después de las 8 de la noche y tuvo una duración de apenas tres minutos, para citar hoy solo con tres tremas.

 

En conferencia hacia el mediodía, Gamboa Patrón dijo que el trabajo del Legislativo no se va a paralizar jamás, porque su responsabilidad es cumplir con la Constitución y trabajar sin ceder a planteamientos que los presionen.

“Me parece que lo que estamos mandando ahorita es una señal no de debilidad, sino que vamos a fondo (...) Verán ustedes que no vamos a caer tampoco en la provocación de la reforma energética, seguiremos actuando con toda firmeza para beneficiar a las grandes mayorías del país”.

Abundó que el presidente Enrique Peña tiene claro por dónde se tiene que transitar en el país, “y vamos a hacer lo que sea necesario: impulsar sus iniciativas y sus reformas para mejorar las condiciones de vida de los mexicanos. Nada lo hará echarse para atrás”.

En tanto, Barbosa y Cordero no quisieron culpar a nadie en específico del fracaso en la agenda del periodo extraordinario, pero sostuvieron que el Senado —como en las escuelas— sí hizo la tarea en la primera ronda y hasta con excelencia, pero otros se han tenido que ir a un periodo extraordinario.

El llamado

Por la tarde, las comisiones de Comercio y Estudios Legislativos del Senado llamaron a comparecer a los siete candidatos para elegir a los nuevos integrantes de la Comisión Federal de Competencia.

 

Acudieron Francisco Núñez, Alejandro Castañeda, Benjamín Contreras, Martín Moguel, Francisco Navarro, Luis Alberto Ibarra y Alejandra Palacios, quienes expusieron su plan de trabajo.

 

El más cuestionado fue Ibarra, a quien el PRD le exigió explicar sus votos contra la “mega multa” a Telcel por 12 mil millones de pesos.