AP
29 de julio de 2017 / 01:20 p.m.

WASHINGTON.- Después de siete meses en el gobierno de Estados Unidos, el Congreso encabezado por los republicanos finalmente le ha entregado al presidente Donald Trump para su promulgación la iniciativa de ley más notable hasta ahora: un paquete de nuevas sanciones financieras contra Rusia. Irónicamente, en realidad es la propuesta de ley que menos desea firmar el mandatario.

Y lo tendrá que hacer, pues de lo contrario se enfrentará a una auténtica tormenta política.

La Cámara de Representantes apoyó el proyecto de ley con una votación de 419-3 y el Senado rápidamente hizo lo propio con una votación de 98-2. Esos márgenes abrumadores garantizan que el Congreso podrá vencer cualquier posible intento de Trump de rechazar la propuesta.

La iniciativa de ley, que también castiga a Irán y a Corea del Norte, busca castigar a Moscú por su intromisión en las elecciones estadounidenses de 2016 y por su agresión militar en Ucrania y Siria.

Hay provisiones respaldadas por republicanos y demócratas que obligarían a Trump a promulgar las sanciones contra Rusia debido a las preocupaciones expresadas por los legisladores de que el presidente norteamericano pudiera aliviar las sanciones financieras sin obtener concesiones previas de su colega ruso Vladimir Putin.

Los republicanos se negaron a cambiar de postura incluso después de que la Casa Blanca se quejó de que la "revisión del Congreso" violó la autoridad ejecutiva de Trump.

Ante la embarazosa posibilidad de que su propio partido rechace a Trump, la Casa Blanca anunció el viernes que aprueba el proyecto de ley y que el presidente “piensa firmarlo”. La declaración de la secretaria de prensa Sarah Huckabee Sanders agregó que Trump "leyó los primeros borradores del proyecto de ley y negoció algunos elementos críticos de la misma". La funcionaria no especificó cuáles son esos "elementos críticos", pero los legisladores han aclarado que la Casa Blanca estuvo en gran medida ausente mientras redactaban la legislación.

En un comunicado el sábado, el secretario de Estado Rex Tillerson dijo que los votos casi unánimes en ambas cámaras "representan la fuerte voluntad del pueblo estadounidense de ver que Rusia tome medidas para mejorar las relaciones con Estados Unidos". Dijo esperar que la cooperación con Rusia haga innecesarias las sanciones.

El hecho de que un proyecto de ley para reforzar las sanciones contra Rusia sea el logro legislativo más importante en lo que va del gobierno de Trump pone de relieve cómo la acalorada contienda electoral de 2016 continúa resonando en el Capitolio. Sin embargo, también es un producto de la propia inacción de Trump mientras el tema se trabajaba en el Congreso.

En lugar de buscar la manera de tomar represalias contra Moscú, Trump desafió abiertamente las conclusiones de sus propias agencias de espionaje, que concluyeron que Rusia interfirió en la elección del año pasado con la intención de inclinar las probabilidades a favor del ahora presidente.

Trump fue más allá todavía, al buscar acercarse a Putin, convencido de que Washington y el Kremlin podrían trabajar juntos en intereses compartidos, como el antiterrorismo y Siria.

Sin embargo, la vasta mayoría de los republicanos en el Congreso ven a Rusia como el enemigo. El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, se hizo vocero de una gran parte de su bancada cuando se declaró recientemente "un halcón con respecto a Rusia". En Estados Unidos, un “halcón” es una persona que aboga por políticas bélicas o enérgicas, especialmente en asuntos exteriores o internacionales.

El secretario de Defensa, el general Jim Mattis, ha apoyado la posición de Trump. Durante su audiencia de confirmación en enero, Mattis opinó que "la historia no es una camisa de fuerza", sino una guía para tratar con Moscú. Dijo que desde hace años ha habido muchos intentos de Estados Unidos para acercarse a Rusia, pero la lista de éxitos fue corta.


pjt