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5 de diciembre de 2016 / 07:27 p.m.

WASHINGTON.- Donald Trump tiene una “gran relación” con el presidente de México, Enrique Peña Nieto, y no pretende “despedazar” al TLCAN, sino adecuarlo y hacerlo más justo, afirmó hoy uno de los principales asesores del equipo de transición presidencial Anthony Scaramucci.

Scaramucci, quien copreside la firma de inversiones SkyBridge Capital, señaló ante legisladores estadunidenses que el presidente electo Trump y el mandatario mexicano hablan de manera regular.

“No creo que estemos buscando despezar al TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) sino adecuarlo, hacerlo más justo”, dijo en un encuentro bipartidista con el grupo “No Labels” (Sin Etiquetas).

Durante el encuentro, reportado por la publicación legislativa The Hill, Scaramucci dejó en claro que nadie en el próximo gobierno estadunidense está apoyando el regreso al proteccionismo.

“Entendemos el daño económico y el impacto que ello conllevaría. Nadie en la administración está buscando ´aranceles´, sino que son una cuña para ponerlos en la mesa si no podemos obtener acuerdos comerciales adecuados”, abundó.

México ya expresó su disposición a “modernizar” el TLCAN si existe acuerdo entre los tres socios comerciales y Canadá expresó una posición similar.

Desde su campaña presidencial, Trump se comprometió a renegociar el TLCAN o de lo contrario amenazó con abandonar el acuerdo entre su país, Canadá y México, en vigor desde enero de 1994.

“El TLCAN ha sido un desastre. Lo arreglaremos o lo empezaremos todo de nuevo”, refrendó Trump en Indianápolis el 1 de diciembre como presidente electo, durante el acto en el que anunció un acuerdo con la empresa Carrier para mantener mil 100 empleos en Estados Unidos.

Durante uno de sus primeros mensajes desde que ganó las elecciones del 8 de noviembre, Trump oficializó además la salida de Estados Unidos del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) y anunció que buscará en su lugar acuerdos comerciales bilaterales.

Scaramucci rechazó sin embargo que Trump asuma posiciones proteccionistas o aislacionistas, y sostuvo que tales caracterizaciones son producto de las distorsiones de los medios informativos.

“Puedo afirmar categóricamente que si él (Trump) estuviera aquí en este momento, les diría que está a favor del libre comercio”, enfatizó.

Pero apenas el fin de semana, Trump amenazó a las empresas que salgan de Estados Unidos con un impuesto de 35 por ciento si buscan reintroducir sus mercancías al país.

Asimismo anunció una “reducción sustancial” de impuestos y regulaciones para las empresas, con la excepción de aquellas que despidan trabajadores o construyan instalaciones en otros países.
Bernie Sanders, el ex candidato presidencial demócrata, sostuvo que las acciones de Trump sientan un “peligroso precedente”, toda vez que pasan a los contribuyentes el costo de subsidios multimillonarios para mantener a las empresas en Estados Unidos.

El Premio Nobel de Economía, Paul Krugman, cuestionó por su parte el impacto sobre la economía estadunidense de la intervención personal del presidente con empresas particulares.

Expertos coinciden que el otorgamiento de subsidios a empresas para evitar su salida del país puede crear el precedente de que muchas anuncien planes similares sólo para recibir los beneficios.

Aunque los legisladores republicanos han evitado criticar el acuerdo de Trump con Carrier, los conservadores son partidarios del libre comercio y se han opuesto durante años a las políticas de apoyo del gobierno federal a empresas individuales con problemas económicos.

Durante la Gran Recesión de 2009, muchos legisladores conservadores fustigaron el plan de rescate financiero del presidente Barack Obama a grandes empresas financieras y productoras de automóviles estadunidenses como General Motors y Chrysler.