14 de mayo de 2014 / 05:15 p.m.

Kiev.- Políticos ucranianos y grupos civiles se reunieron hoy para mantener conversaciones sobre cómo sofocar una rebelión prorrusa en el este del país, pero la negativa de Kiev a permitir la participación de separatistas planteó dudas sobre si el encuentro podrá desactivar la crisis.

Las conversaciones se dan en un momento tenso para Kiev. El martes, siete soldados murieron en una emboscada cerca de la ciudad oriental de Kramatorsk, en el ataque más letal contra fuerzas de seguridad desde que fueron enviadas en abril para combatir el levantamiento.

Votantes en las regiones orientales de Donetsk y Luhansk respaldaron un Gobierno independiente en dos referendos realizados el domingo, pese a protestas de Kiev, que ve a Rusia detrás de la rebelión y dice que la votación es ilegal.

Después de la votación, líderes rebeldes en Donetsk y Luhansk pidieron que sus regiones sean parte de Rusia, aunque sus llamados no han sido recogidos por Moscú.

Las conversaciones del miércoles reunieron a ministros, líderes de partidos políticos, candidatos a la elección presidencial del 25 de mayo, representantes empresariales y funcionarios de gobiernos locales.

Se espera que los participantes exploren métodos de transferencia de poder para permitir una mayor autonomía, algo que Kiev cree que podría calmar la situación en el este de Ucrania.

Sin embargo, Kiev ha excluido a los rebeldes, a quienes se refiere como "terroristas", de la mesa de discusiones, generando críticas en el exterior. Moscú dijo que debería haber conversaciones directas entre los separatistas y el Gobierno.

"Estamos dispuestos a conversar con cualquiera que tenga objetivos políticos legítimos y que esté preparado para perseguirlos por medios legales, con aquellos que no tengan sangre en sus manos", dijeron el presidente interino Alexandr Turchinov y el primer ministro Arseny Yatseniuk de Ucrania, en un comunicado conjunto.

Entre los que expresaron esperanza en las conversaciones estuvo la canciller alemana, Angela Merkel, quien dijo que cuantos más representantes participaran, mejor sería.

Los disturbios en Ucrania y la anexión rusa de Crimea han contribuido a la peor crisis entre Oriente y Occidente desde el colapso de la Unión Soviética en 1991.

En Slaviansk el miércoles, Stella Khorosheva, portavoz de los rebeldes, dijo que no tenían una posición oficial sobre las conversaciones.

"Pero Kiev nos está llamando terroristas y extremistas, las cuales son acusaciones serias que podrían tener consecuencias legales serias. Estamos tratando de liberar a nuestro país y no somos terroristas", sostuvo.

No han habido negociaciones públicas entre los separatistas y el Gobierno desde que la crisis comenzó a principios de abril.

Reuters