22 de agosto de 2013 / 01:12 p.m.

México • El presidente de la Mesa Directiva, Francisco Arroyo Vieyra, sustituyó el toque de la campana de plata con la cabeza de un águila imperial, por el choque una cuchara contra un vaso jaibolero para dar inicio al periodo extraordinario de la Cámara de Diputados.

Los maestros de la CNTE ganaron el juego de las vencidas a los legisladores, quienes decidieron no abordar la Ley del Servicio Profesional Docente.

Desde las 3:00 horas varios contingentes de profesores ingresaron por avenida Congreso de la Unión para impedir la entrada de diputados al recinto, a fin de evitar la aprobación de las leyes secundarias de la reforma educativa, en particular de la antes mencionada.

Cuando amanecía, a las 7:00 horas, Arroyo Vieyra llegó a San Lázaro para conocer de primera mano la situación: “Pudimos haber utilizado la fuerza, pero fuimos prudentes por la seguridad de los maestros, trabajadores y legisladores”, dijo.

Tras el parte del presidente de la Cámara de Diputados, los coordinadores instalaron sus búnkers: el PRI y el Verde, en el Hotel Riazzor de Viaducto; el PAN, en el Camino Real Aeropuerto, y el PRD, en la delegación Venustiano Carranza, donde ocuparon un Samborns y un antiguo cine.

Los perredista que estaban a escasos metros de la sede del Legislativo permanecían principalmente en las calles de la colonia Del Parque, incluso hubo quienes aprovecharon para hacer compras de último momento para la larga jornada.

Los tricolores optaron por encerrarse y desayunar en su hotel mientras estaban a la espera de la orden de su líder Manlio Fabio Beltrones. Los que recorrían los salones con prisa y el rictus descompuesto eran el secretario general, Mauricio Farah, y el propio Arroyo Vieyra, quienes con teléfono en mano estaban al pendiente de las negociaciones con los docentes.

Fue cuando Beltrones y el líder del Verde, Arturo Escobar, cruzaron el puente peatonal del Viaducto, para reunirse con sus pares, Luis Alberto Villarreal, Silvano Aureoles, Ricardo Monreal y Ricardo Cantú, y los dirigentes de la CNTE, encabezados por Rubén Núñez en el hotel Holiday Inn.

Eso dio un poco de tranquilidad a Arroyo Vieyra, quien aprovechó para lustrarse los zapatos.

A las cinco de la tarde los maestros pidieron 15 minutos más para seguir deliberando; sin embargo, la marcha del Congreso ya estaba lista y los líderes del Legislativo habían elegido el Senado para instalar el Congreso General.

En la baraja de inmuebles figuró el Auditorio Nacional, mismo que descartaron por la cercanía con el Senado y el fácil acceso que pudieran tener los docentes. El Centro Médico, que ya había albergado debates legislativos, también se consideró, pero los diputados lo descartaron porque la violencia de los maestros no mermara el trabajo de salud que se realiza ahí.

Así que el Centro de Convenciones Banamex fue la sede alterna por su complicado acceso.

Al mismo tiempo que los diputados salieron de sus búnkers y abordaron camiones al Senado, policías federales hicieron lo propio, pero con dirección a Avenida Conscripto 311 en Lomas de Sotelo.

Una vez instalados los trabajos del Congreso, Arroyo Vieyra se trasladó al Centro Banamex junto con los coordinadores parlamentarios.

ISRAEL NAVARRO Y FERNANDO DAMIÁN