NOTIMEX
6 de abril de 2016 / 09:29 p.m.

Ciudad del Vaticano.- La única imputada en el juicio por la fuga de papeles confidenciales del Vaticano, Francesca Immacolata Chaoqui, se defendió hoy de las acusaciones de haber mantenido relaciones sexuales con el clérigo Lucio Ángel Vallejo Balda.

En una declaración de casi cinco horas ante el tribunal del Estado Vaticano, donde comparece bajo la acusación de concurso en robo y filtración de papeles secretos de la Santa Sede, la especialista en relaciones públicas replicó a los señalamientos del propio Vallejo.

Asimismo, negó ser la “número dos” de los servicios secretos italianos y desmintió a Vallejo, quien le atribuyó haberle presionado para entregar los documentos a dos periodistas.

“Jamás me vinculé carnalmente al monseñor. Nunca tuve relaciones sexuales con él”, aclaró Chaouqui, con lo que rechazó la versión de Vallejo Balda, quien confesó haber tenido relaciones con ella durante un viaje a Florencia en diciembre de 2014.

La mujer aseguró que en esa ocasión ella escuchó “una confesión” sobre la sexualidad del clérigo durante una conversación que ambos sostuvieron en una habitación de hotel, mientras la anciana madre de él dormía en el mismo cuarto.

Aunque ella no quiso decir abiertamente a qué se refería exactamente, pero hizo entender que se trataba de homosexualidad, aseguró que esa situación le hizo salir al sacerdote de su diócesis de origen, Astorga (España), y que le habría causado problemas.

Durante el proceso, llevado a cabo en el aula del Tribunal, ubicada dentro de un edificio en el corazón de los Jardines Vaticanos, ella calificó de “surreal” la idea de que ella fuese la “número dos” de los servicios secretos de Italia, como Vallejo Balda aseguró que le hizo creer.

Por otra parte señaló que el clérigo comenzó a perder el rumbo cuando el Papa Francisco no lo designó secretario de un apenas creado Ministerio de Economía del Vaticano, en febrero de 2014, y después se quedó sin puesto alguno en la estructura de la Santa Sede.

Agregó que Vallejo luego comenzó a tener contactos con un astrólogo de nombre Mauro Iacoponi, quien es gay y tiene “un compañero”. A partir de ese vínculo, el sacerdote habría comenzado a manifestar “extrañezas”.

Para justificar esas “extrañezas”, Chaouqui exhibió ante el tribunal varias fotos del clérigo con uniforme mimético, tomando y en actitudes extravagantes. Y apuntó que, a partir de esa cercanía, se dio la ruptura con él.

Además negó de manera categórica haber entregado documentos secretos a los periodistas, también acusados en el juicio, Gianluigi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi, autores respectivamente de los libros “Vía Crucis” y “Avaricia”.