AP
13 de julio de 2016 / 11:22 a.m.

Londres. — David Cameron compareció ante el Parlamento británico el miércoles por última vez como primer ministro con dignidad y buen humor, convirtiendo una sesión de preguntas normalmente áspera en un momento para elogiar, agradecer, bromear y aclamar... con una pizca de críticas.

La cordialidad en la Cámara de los Comunes culminó en un fuerte aplauso y una ovación de pie de parte de los colegas conservadores de Cameron, de 49 años, que renuncia después que los electores decidieron abandonar la Unión Europea. Presentará formalmente su renuncia a la reina Isabel II el miércoles por la tarde en el Palacio de Buckingham y cederá la posta a su sucesora, Theresa May.

"Una vez fui el futuro", se despide David Cameron ante el Parlamento
La cordialidad en la Cámara culminó en un fuerte aplauso y una ovación de pie de parte de los colegas conservadores. | REUTERS

"Extrañaré el clamor de la multitud. Extrañaré las duras críticas de la oposición", dijo Cameron, prometiendo seguir los futuros diálogos como un legislador conservador regular desde los banquillos traseros.

Incluso se burló de sí mismo al recordar a los legisladores sobre un cruel comentario que él lanzó al entonces primer ministro Tony Blair hace más de una década: "Él fue el futuro en su momento".
"Como una vez lo dije, yo fui el futuro en su momento", subrayó Cameron, mientras su esposa Samantha y sus tres hijos observaban desde la galería pública.

Pese a lo repentino de la salida de Cameron —menos de tres semanas después del referendo del 23 de junio sobre la permanencia de Gran Bretaña en la UE_, él lució relajado y confiado mientras absorbió tanto elogios como críticas de los legisladores de la oposición.

En respuesta al líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, que enfrenta su propia lucha por conservar el cargo ante dos legisladores por partido que pretenden reemplazarlo, Cameron se burló de la tormenta política del Partido Laborista al señalar que los miembros del Partido Conservador habían pasado por un proceso de "renuncia, nominación, contienda y coronación" mientras que el Laborista sigue trabajando en las reglas para su contienda.

La nueva líder, que desde hace seis años funge como secretaria de Interior — al frente de los asuntos de inmigración y seguridad— tiene ante sí la complicada tarea de devolver la calma al país y a los mercados financieros tras las turbulencias que siguieron al inesperado resultado en la consulta popular del pasado 23 de junio.

Se espera que presente pronto su nuevo gobierno, en el que habría un ministro encargado de poner en marcha el Brexit, la salida británica.
May, que respaldó la permanencia del país en el bloque, también podría colocar a destacados partidarios del Brexit en puestos clave.

Expertos ansían comprobar si su ejecutivo incluirá al ex alcalde de Londres, Boris Johnson, y al secretario de Justicia, Michael Gove, aspirantes a suceder a Cameron y que hicieron campaña juntos para abandonar el bloque, aunque después se distanciaron.

También se especula con que May, la segunda mujer primer ministro del país después de Margaret Thatcher, impulse el número de mujeres en puestos de responsabilidad.

En declaraciones al diario The Daily Telegraph, Cameron dijo que había sido "un privilegio servir al país que amo".
Cameron dijo que esperaba dejar "un país más fuerte, con una economía pujante y más oportunidades de prosperar en la vida".

Los periódicos publicaron duras críticas. The Sun dijo que Cameron se "arruinó por su sobreconfianza olímpica", mientras que The Guardian lo llamó el "primer ministro de las promesas rotas".

Pero recibió elogios de un viejo adversario, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que dijo que echará de menos al líder británico.