26 de mayo de 2013 / 02:39 p.m.

La clase política mexicana de izquierda presenta sus condolencias a Martha Recasens, viuda del último dirigente del PCM, y familiares.

 

México • La vieja guardia comunista mexicana y la nueva generación de políticos de izquierda despidieron a Arnoldo Martínez Verdugo con un homenaje póstumo en el Museo de la Ciudad de México.

Entre porras, banderas y el himno del Partido Comunista Mexicano, le dieron el último adiós a quien fue uno de sus dirigentes y ex candidato presidencial del Partido Socialista Unificado de México.

Acompañaron a la familia el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, el jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera; el presidente del PRD, Jesús Zambrano, y los senadores Alejandro Encinas y Mario Delgado.

También el dirigente perredista en el DF, Raúl Flores y compañeros de la lucha de antaño, como Salvador Martínez de la Roca y Raúl Álvarez Garín, quienes montaron guardias de honor.

El primero en llegar fue Porfirio Muñoz Ledo, quien se colocó al frente de donde sería colocado más tarde el féretro, que fue resguardado por una hilera de arreglos de rosas rojas.

Asistieron antiguos militantes del Partido Comunista de México, algunos con las playeras rojas y amarillas. Otros más se reunían en pequeños grupos y se abrazaban.

Las barbas crecidas y llenas de canas eran la constante en los rostros de quienes llegaron a presentar sus condolencias a los familiares y amigos.

Los líderes del movimiento del 68 Raúl Álvarez Garín y Salvador Martínez della Roca se mezclaron con los deudos, igual que Zambrano, quien recordó a Martínez Verdugo como un hombre imprescindible para la izquierda mexicana.

En la calle, un grupo de personas se arremolinó para ingresar al recinto. No eran más de 50 que querían despedir a quien consideraron "una figura central en sus vidas".

Sin embargo, se les informó que el espacio era insuficiente y que debían esperar a que los familiares ingresaran para después buscar acomodo para ellos en el patio central y los balcones del Museo de la Ciudad.

Ante la desesperación, el calor y la entrada de algunas personas cercanas a Martínez Verdugo, a quienes se les permitió ingresar abriéndoles paso entre los que esperaban, el desorden creció y fue necesario cerrar las puertas del lugar para garantizar el orden.

Mancera y Cárdenas llegaron juntos, pero debido a que los restos mortales de Martínez Verdugo eran colocados en ese momento en el patio central del museo, tuvieron que esperar.

Una vez en su lugar, flanqueando a Martha Recasens, viuda del ex líder de izquierda, escucharon el himno del partido comunista cantado por los asistentes que mantuvieron el puño en alto.

En más de tres ocasiones se escucharon vivas a Martínez Verdugo y tras las guardias de honor de políticos vinieron las de los compañeros de lucha. Después se permitió que los asistentes se acercaran al féretro.

Recasens leyó uno de los poemas favoritos de Martínez Verdugo, "Oh, capitán, mi capitán", de Walt Whitman. "No es una figura, es un hombre concreto a quien amo", dijo. Tras el homenaje, los restos de Martínez Verdugo fueron trasladados a una agencia funeraria para su velación.

DANIEL VENEGAS