25 de abril de 2014 / 09:11 p.m.

Naciones Unidas.- La Organización de Naciones Unidas (ONU) denunció hoy que la violencia sexual usada como una táctica de guerra afecta a 21 países que sufren o sufrieron de manera reciente un conflicto.

“Este crimen, en su pronunciada destrucción del individuo y en el modo penetrante en que socava las perspectivas de paz y desarrollo, arroja una larga sombra sobre nuestro colectivo humano”, indicó Zainab Hawa Bangura, representante especial de la ONU para el tema de Violencia Sexual en Conflictos.

Tras presentar su informe anual, Bangura aseveró en rueda de prensa que la violencia sexual en conflicto es “uno de los grandes problemas morales de nuestro tiempo”, que afecta a las mujeres y niños más vulnerables de las comunidades, que a menudo no obtienen justicia tras el abuso.

El informe difundido por la ONU destaca a Colombia como el único país de América Latina que se encuentra en la lista. Asimismo, incluye a Siria, Afganistán, República Centroafricana, Siria, República Democrática del Congo, Sudán del Sur y y Yemen, entre otros, afectados por la violencia sexual.

“Desafortunadamente, la inaceptable realidad de hoy en día es que en buena medida no tiene costo violar a una mujer, niños u hombres en un conflicto. La violencia sexual ha sido usada en el tiempo precisamente porque es un arma tan barata y devastadora”, explicó Bangura.

El documento también subrayó la precaria situación de los niños nacidos de las violaciones durante conflicto, así como los vínculos entre violencia sexual, desplazamientos forzados y crimen organizado.

Bangura señaló, no obstante, que nunca como hoy había habido tanta voluntad política para abordar el tema, lo que quedó demostrado por el hecho de que más de 20 países participaron en el debate abierto organizado por el Consejo de Seguridad sobre el tema.

Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-mon, declaró en el debate en el Consejo de Seguridad que la violencia sexual vinculada a los conflictos es “tan destructiva como cualquier bomba o bala”, además de que lastima familias y desgarra el tejido social de las naciones.

“Al hacer blanco a los miembros más vulnerables de la sociedad, (la violencia sexual en un conflicto) contribuye a perpetuar la pobreza y la inseguridad. Impide la reconciliación, la paz y la reconstrucción”, apuntó.

Mientras tanto, la representante alterna de México ante la ONU, Yanerit Morgan, manifestó que “algunos crímenes son de tal gravedad que trascienden el interés nacional y afectan a la comunidad internacional en su conjunto, por lo que todos los Estados” tienen la obligación de impedirlos.

“Si bien la comunidad internacional cuenta ahora con un andamiaje jurídico e institucional integral para hacer frente a la violencia sexual bajo consideración de la agenda del Consejo de Seguridad, debemos velar porque este andamiaje se siga fortaleciendo e implementando”, enfatizó Morgan.

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