5 de abril de 2014 / 02:30 p.m.

KABUL, Afganistan.- Los afganos acudían el sábado en grandes números a las urnas en desafío a las amenazas de violencia del Talibán en lo que promete ser la primera transferencia democrática del poder en el país.

Entre estrictas medidas de seguridad, hombres vestidos con túnicas tradicionales y pantalones flojos, así como mujeres cubiertas con burkas, hicieron fila más de media hora antes de que abrieran los centros de votación en Kabul y otras partes.

La emoción permeaba entre los afganos para elegir a su próximo presidente entre ocho candidatos así como a los aspirantes que integrarán los concejos provinciales.

Como tres contrincantes son favoritos es previsible que ninguno logre la mayoría de votos para alzarse con la victoria por lo que es muy probable una segunda vuelta electoral.

Centenares de miles de policías y soldados afganos fueron destacados en diversas partes del país.

Estos elementos de seguridad registraban vehículos en puestos de control e impedían que se acercaran a los centros de votación.

Algunos electores fueron cacheados tres veces en Kabul y los mensajes de texto fueron bloqueados al parecer en un intento para impedir que los candidatos hicieran campaña de último minuto.

El presidente Hamid Karzai, que ha dirigido al país desde el derrocamiento del Talibán en 2001, no puede buscar un tercer periodo porque lo prohíbe la constitución.

Karzai depositó su voto en una secundaria cerca del palacio presidencial.

"Para nosotros, el pueblo de Afganistán, hoy es un día muy vital que determinará nuestro futuro nacional. Nosotros, el pueblo de Afganistán, elegiremos a nuestros miembros de los consejos provinciales y a nuestro presidente mediante el sufragio secreto", afirmó.

Karzai tenía el dedo marcado con tinta indeleble que se utiliza para impedir que las personas voten doble.

Los extremistas anunciaron que impedirían la realización de los comicios con ataques contra los centros de votación y los trabajadores electorales.

Los atentados notorios ocurridos en Kabul en las semanas previas a la jornada electoral tuvieron claramente el propósito de mostrar que los extremistas tienen capacidad de golpear incluso en zonas de muy alta seguridad.

AP