AP
24 de agosto de 2015 / 01:07 p.m.

Washington.- Bomberos procedentes de sitios tan remotos como Australia y Nueva Zelanda llegaron al oeste de Estados Unidos mientras arden enormes incendios en el estado de Washington y otras partes de la región, mermando los recursos para combatirlos y obligando a las autoridades a pedir ayuda externa.

El enorme incendio en el centro-norte de Washington ya se considera el más grande en la historia del estado. El complejo de incendios de Okanogan sobrepasó a los incendios de Carlton del año pasado, dijo el lunes el vocero de los bomberos Rick Isaacson.

El complejo de Okanogan midió durante la noche poco más de mil 036 kilómetros cuadrados, un poco más que los fuegos de Carlton —que también incendiaron el condado de Okanogan— y se espera que crezca aún más en los próximos días. Isaacson no tenía un cálculo de la contención, pero el fuego se ha contenido poco.

Isaacson catalogó de desafortunado al récord y dijo que el incendio podría continuar hasta que llegue la temporada de lluvias y nieve.

"Apenas estamos a 24 de agosto", dijo. "En nuestro distrito claramente podemos verlo llegar hasta el uno de noviembre".

Unas mil 250 personas combatían el incendio, agregó Isaacson. La semana pasada, tres bomberos murieron y cuatro resultaron lesionados cuando fueron rebasados al intentar escapar de las llamas.

Aproximadamente 70 bomberos de Australia y Nueva Zelanda llegaron a Boise, Idaho y estaba programado que recibieran equipo protector el lunes antes de dirigirse a combatir incendios.

En Washington, los recursos estaban tan saturados que los funcionarios dieron el paso sin precedentes de buscar voluntarios para combatir las llamas. Durante el fin de semana, los bomberos les ofrecieron capacitación básica.

Steve Surgeon, un mecánico y vendedor de chatarra de metal, perdió todo lo que tenía a excepción de su hogar en las afueras de Okanogan. "Estoy vivo", dijo el domingo con un suspiro. "No debería estarlo, pero lo estoy y es lo que importa".

Dieciséis grandes incendios arden por el centro y oriente de Washington, cubriendo más de 2 mil 380 kilómetros cuadrados. Más de 200 viviendas han sido destruidas y más de 12 mil casas y miles de otras estructuras aún se ven amenazadas.