14 de marzo de 2014 / 07:39 p.m.

Nueva York.- Ya son 8 los cuerpos rescatados tras la explosión de gas que sembró el pánico entre los neoyorquinos y se confirmó que varios de los fallecidos son hispanos.

El drama puede ser aún mayor, ya que aún hay varios desaparecidos y algunos de los casi 80 heridos que se encuentran internados en los distintos hospitales de la ciudad están graves, entre ellos un chico de 15 años. Según informó la policía, una de las víctimas, de 48 años, era Griselda Camacho, la responsable de la seguridad pública de un colegio local. La otra, de 67 años, era Carmen Tanco, asistente dental, y una tercera, de 21 años, fue identificada como Rosaura Hernández. Dos de ellas eran portorriqueñas, la otra mexicana. Además, hay al menos dos desaparecidos de origen dominicano.

El dato no sorprende ya que los edificios derrumbados estaban en la Avenida Park, entre 116 y 117, en el llamado “Harlem latino”, un barrio que concentra la mayor cantidad de hispanos de Manhattan, sobre todo mexicanos. Un poco más al norte de la isla se encuentra el Harlem, donde vive una mayoría de afroamericanos. La presidenta del Concejo Municipal, Melissa Mark Viverito, recordó que una orden ejecutiva en la ciudad impide a las autoridades preguntar por el estatus migratorio de las personas, por lo que instó a la gente a “no tener miedo y buscar ayuda”.

A las 9.30 del miércoles, una enorme explosión hizo volar uno de los edificios, que arrastró inmediatamente a la construcción lindera, ambas de 5 pisos, con 15 departamentos. A las 9.15, minutos antes de la tragedia, una vecina había llamado a la compañía local, alertando sobre un fuerte olor a gas. La empresa envió enseguida una cuadrilla de emergencia, pero no llegó a tiempo. La explosión y el derrumbe fueron tan fuertes que el temblor se registró en los aparatos de sismología de la Universidad de Columbia, a pocas cuadras.

Desde Washington, el diputado que fue elegido por ese distrito, Charles Rangel, dijo que el desastre había sido “el 11-S de nuestra comunidad”, en referencia al atentado de las Torres Gemelas de 2001.

Carmen Vargas Rosa, propietaria de la iglesia cristiana que se encontraba en la planta baja de uno de los edificios, dijo no saber si había alguien dentro del edificio cuando explotó, pero señaló que cuatro de sus inquilinos estaban desaparecidos. “Una de ellas tenía el día libre en su trabajo, así que lo más probable es que estuviera en su departamento”, dijo. Agregó que “hay una madre que tiene un hijo enfermo, así que salvo que estuvieran en el hospital, podrían estar adentro, al igual que un joven y su mujer que van tarde a la escuela, que podrían haber estado durmiendo y aún no podemos contactarlos”.

Colin Patterson, que vivía en la parte de atrás del negocio de reparación de pianos que estaba en la planta baja de uno de los edificios colapsados, no puede creer cómo puede estar vivo. Estaba mirando televisión cuando escuchó “un trueno”. “Fue una explosión masiva, y antes de que me pudiera dar cuenta, el edificio se me cayó encima”, contó.

Reuters