20 de febrero de 2014 / 10:22 p.m.

Los pequeñitos declamaron una poesía a los soldados, arrancando el aplauso de los presentes.

Monterrey.- Los maestros de nuestro estado realizaron un merecido homenaje a los soldados en conmemoración del 101 aniversario del Ejército Mexicano.

El evento denominado "El Magisterio de Nuevo León Conmemora al Ejército Mexicano" se llevó a cabo en el jardín de niños "Lope de Vega", en la colonia Las Puentes, en San Nicolás de los Garza.

En el acto estuvieron presentes Guadalupe Castillo García y Casimiro Alemán Castillo, dirigentes de las secciones 50 y 21 respectivamente del magisterio local, así como el teniente coronel José Guadalupe Gómez Salado, representando a los militares, entre otras autoridades importantes.

Ahí en el kínder, asistieron maestros, padres de familia y alumnos de primaria y secundaria, quienes leyeron cartas a los soldados donde les agradecían el valor que demuestran en cada batalla y la vigilancia en las calles de Nuevo León.

Los pequeñitos, entre ellos Sebastián de cinco años, declamaron una poesía a los soldados, arrancando el aplauso de los presentes.

Sin embargo, uno de los momentos cumbres del evento, y que nadie se esperaba, fue cuando el teniente coronel José Guadalupe Gómez Salado ofreció una poesía denominada "La Plegaria del Soldado" y pasó al frente sin micrófono.

"Soy soldado porque estando en activo mi vida es de la nación, mi familia es el Ejército y mi hogar es el cuartel", palabras más, palabras menos, en el que se destaca que un militar da la vida por México y por los ciudadanos, aún sin conocerlos.

Tras terminar la poesía y con los ojos llorosos, el teniente coronel recibió una enorme carretada de aplausos, incluso de sus mismos compañeros que estuvieron formados durante todo el evento.

Los dirigentes magisteriales agradecieron a los soldados el trabajo que realizan en bien de la Nación, otorgándoles reconocimientos y premios por la labor que han desempeñado tanto en los tiempos difíciles en Nuevo León, así como en los fenómenos meteorológicos.

Iram Oviedo