3 de mayo de 2014 / 09:50 p.m.

Monterrey.- El Día del Albañil es una de las festividades más populares en México, aunque tiene un origen religioso coincide también con la celebración de la Santa Cruz, con lo que cientos de trabajadores elaboran sus cruces con desechos y las ponen en la cima de la construcción en la que laboran.

Este 3 de mayo es motivo de festejo y trabajo para las personas dedicadas a la construcción en México y la celebran ingiriendo platillos típicos y con bailes.

"La verdad este día es como todos, nada de especial solo las 'cheves', la carne asada y el mole al final de la jornada, lo celebramos trabajando y nada más.

"Hay que jalar para mantener la casa, esa no espera y hay que entrarle los hijos nos esperan para comprar lo que falta, ya sea  ropa, comida, nunca falta y el dinero es escaso, lo bueno es que el trabajo es mucho", dijo Don Fermín Morales.

De tal modo que en casi todas las obras en construcción se hace una celebración a la que se invitan familiares y amigos de los albañiles, donde el padrino es el propietario de la edificación o en su defecto lo son los ingenieros o residentes de la obra.

En México se acostumbra que en algunas construcciones se invite a familiares y amigos de los albañiles a celebrar la fecha, donde el padrino es el propietario de la edificación o los ingenieros residentes de la obra.

"En la casa ya tenemos una cruz y en la noche vamos hacer una cena de tamales luego de ir a misa, es una comida pobre, pero es lo que nos alcanza, no hay problema", dijo Morales.

El Día del Albañil representa la oportunidad para recordar la importancia de los  trabajadores de la construcción.

"No sólo hay albañiles, hay mosaiceros, yeseros, azulejeros, en fin son muy variadas las labores que no sólo es poner los blocks o hacer la mezcla son muchas las labores y esos son los que se festejan", sostuvo Morales.

Ya en el sentido religioso, el Día de la Santa Cruz es una fiesta muy antigua que conmemora a la Cruz en la que Cristo realizó su mayor sacrificio, y que además recuerda su triunfo sobre la muerte a través de su resurrección.

"La celebración se remonta al siglo II  cuando la emperatriz Elena, mujer de extraordinaria virtud, y perseguida por la idea obsesionante de encontrar la Cruz de Cristo, pidió a su esposo la autorización para demoler el templo dedicado a uno de los dioses del imperio romano, construido justo sobre el monte Calvario, pues estaba segura de encontrar la reliquia bajo el gran templo.

"¡Conseguida la autorización, movilizó muchos obreros y efectivamente, bajo los escombros hallaron no una, sino tres cruces deduciendo que una debía corresponder al Salvador y las otras a cada uno de los ladrones con el crucificados", dijo el padre Ernesto María Caro, párroco de la Iglesia de la Santa Cruz, en la Colonia Las Puentes de San Nicolás.

Lorenzo Encinas