REDACCIÓN
26 de septiembre de 2015 / 10:13 a.m.

Monterrey.- Aunque fue declarada apta para ser juzgada en un procedimiento normal por haber asesinado a sus dos hijas y agredir a su hijo, Andrómeda Elisa Cordero Flores continúa ingiriendo medicamento controlado y puede atentar contra su propia integridad, según la evaluación del psiquiatra del penal del Topo Chico.

Son tres pastillas las que Cordero Flores debe consumir al día por prescripción del mismo especialista.

El mismo psiquiatra que examinó a Andrómeda Elisa al ingresar al reclusorio, fue quien emitió el último dictamen que el juez de control tomó en cuenta para resolver la forma en la que debía ser juzgada.

Trascendió que en ese dictamen, el experto mencionó que de una entrevista con la imputada y su madre se desprenden antecedentes de esfuerzos por evitar el abandono, impulsividad, tendencia hacia la heteroagresividad, sensación crónica de vacío, posibles manipulaciones, cambios constantes del estado de ánimo y un patrón de relaciones inestables.

Comentó que en otra entrevista, Andrómeda Elisa presentó buen desempeño cognitivo que le permitió saber por qué se encontraba recluida en el lugar, pero después hubo desubicación en tres esferas y somnolencia.

En ese único estudio que presentó al juez, el psiquiatra advierte que se puede sospechar que la paciente padece de un trastorno conversivo y un trastorno límite de la personalidad.

Sin embargo, al mismo tiempo aclaró que no hay datos de sospechas de un síndrome psicótico y que es capaz de entender el delito que cometió, por lo que no parece ser un peligro para los demás, aunque sí para ella misma, pues ha manifestado previos intentos suicidas.

En una audiencia, el hijo sobreviviente al ataque, Jesús Saíd, identificó a Andrómeda Elisa como la culpable del infanticidio.