AMANDA L. MÁRQUEZ
10 de diciembre de 2014 / 07:27 p.m.

MONTERREY.- Son las 10 de la mañana y el tráfico es el que cualquier regiomontano hubiera soñado a pesar de ser martes. Los negocios del área metropolitana todavía se mantienen en orden porque el frío ausentó a los compradores, pero Roberto está a la intemperie cuando la sensación térmica es de cinco grados centígrados; ha llegado a su trabajo desde muy temprano y aún le falta más de media jornada.

Roberto Macías trabaja en un vivero, así que tiene mucho trabajo por hacer con la venta de la flor de Nochebuena. Es originario de Atlacomulco, pero desde hace dos años y medio la Ciudad de las Montañas han resguardado su cotidianidad.

Un día laboral de Roberto consiste en levantarse temprano, tomar un baño, desayunar y enviar a sus hijos a la escuela, dirigirse a su trabajo, regar con muy poca agua y delicadeza cada planta y asegurarse de que todas estén en buenas condiciones; limpiarlas, fumigarlas y fertilizarlas, después colocar las plantas en atractivas macetas para venderse.

Él podría presumir que es el trabajador que más sabe en ese vivero pero prefiere guardarse el cumplido, lo único que él busca es un trabajo para que sus hijos estudien e inicien en el mundo laboral.

La temporada navideña le trae a Roberto más trabajo del que tiene en todo el año, "hay más gente y es más pesado, aparentemente es más dinero pero aunque quisiéramos ganar más...no se puede", dice con preocupación.

"El significado para la gente es tratar de adornar la época, (pero) para a mi es bienestar porque es una época que todos la vivimos entre familia", comparte.

Este floricultor foráneo comenzó a trabajar con las plantas desde que vivía en Atlacomulco, pero nunca ha tenido su propio vivero "siempre he sido trabajador" explica, "las plantas ocupan mucho tiempo, pero se va uno acostumbrando".

Él se inició en este oficio por influencia de un familiar: "uno de mis tíos nunca descansa, él cultiva, por él empecé a trabajar, él tenía un vivero en Atlacomulco y ahí cultivaba chiles, de todo cultivaba.

Roberto trabaja incluso en la Navidad y sus fines de semana no son para descansar, tiene derecho a hacerlo los miércoles y su esfuerzo en el trabajo es premiado con un mes de vacaciones cada medio año. Sus jornadas varían pues dependen de la temporada.

La flor de Nochebuena que Roberto cuida esta Navidad fue cultivada en Atlacomulco, en donde la semilla fue plantada en mayo y ahora que es cercana la fecha de Navidad ya ha florecido.