18 de marzo de 2014 / 02:05 p.m.

Monterrey.- Aunque el arraigo en Nuevo León existe como tal desde hace años, el que marcó un antes y un después fue el del entonces banquero Jorge Lankenau Rocha, en 1997.

Su evasión por unas horas, junto a otros casos, obligó a la autoridad a cambiarlo de los domicilios a hoteles.

Pero las fugas continuaron y, por ello, se acondicionó una casa en el cruce de Juan Ignacio Ramón y Platón Sánchez, en 1999, entre protestas de los habitantes del sector por el nuevo "vecino incómodo".

Conforme las detenciones por delitos de alto impacto se fueron incrementando, la Procuraduría de Justicia tuvo que “echar mano” cada vez más de la figura del arraigo, esto generaba cuestionamientos de algunos organismos que advertían a la herramienta como anticonstitucional.

Hoy lo que se sabe es que es una “figura en vidas de extinción”.

El pasado miércoles, el diputado perredista Erick Godar presentó una iniciativa para derogar esta herramienta.

Pero esto no será necesario. Los estados que cuentan con el arraigo estarán impedidos para utilizarlo a partir del 1 de enero del 2016,  pues el nuevo sistema penal acusatorio no lo contempla. En Nuevo León, la medida entrará en vigor 8 meses antes.

Hace unas semanas, la Suprema Corte decretó que sólo la Federación es competente para arraigar individuos, y prohibió a los estados legislar al respecto.

La medida no afecta de inmediato al estado, porque la figura existe con anterioridad a dicha resolución.

Sin embargo, esta ha ido desapareciendo poco a poco.

Al día de hoy, la Procuraduría de Justicia sólo puede solicitar un arraigo por los siguientes delitos:

 Fraude sin límite de cuotas

Abuso de confianza sin límite de cuotas

Robos sin violencia.

Despojo

Robo con violencia

Robo de automóvil

Homicidio doloso

Secuestro

Delitos relacionados con delincuencia organizada.

Pero la facultad acabará entre abril del 2014 y abril del 2015.

Para Adrián de la Garza, procurador de justicia en la entidad, el arraigo ha sido una herramienta fundamental en los últimos años.

No obstante, organismos como Renace discrepan de esta apreciación.

Enrique Barrios, integrante de la Comisión de Justicia y Seguridad en el Congreso local, advierte que el estado ha abusado de esta herramienta.

Más allá de las opiniones, la eliminación del arraigo el próximo año abre una nueva interrogante... ¿están preparadas las policías, sobre todo las municipales, para integrar averiguaciones sin esta ayuda?

 

Luis García