GUADALUPE SÁNCHEZ
24 de septiembre de 2016 / 06:38 p.m.

MONTERREY.- El Hospital Universitario en coordinación con la fundación Michou y Mau y el hospital Shriners de Galveston Texas, como cada año iniciaron el programa de atención a menores con secuelas severas por quemaduras.

Las consultas se iniciaron a partir de las 8 de la mañana en consulta externa del Hospital Universitario con personal y un equipo multidisciplinario para atender a los menores afectados.

El doctor Ruby Lizardo Ramírez cirujano plástico y director médico de la Fundación Michou y Mau de Nuevo León, informó que el 80% de los accidentes de menores con quemaduras ocurren en casa y pudieran ser prevenibles.

"Hay cifras de 130 mil niños quemados al año principalmente con líquidos calientes en la cocina" señaló.

Aunque este tipo de incidentes suceden más en ciertas temporadas del año como el invierno cuando es común que se enciendan fogatas y que los menores jueguen con pirotecnia.

El especialista explicó que se debe hacer y qué no se debe hacer cuando un menor sufrió una quemadura.

"Aplicarse mayonesa clara de huevo o alguna otra sustancia ocasionan riesgo mayor de infección en la quemadura, lo único que se debe hacer es aplicar agua fría de la llave no de refrigerador en la zona afectada" señaló.

Este procedimiento disminuye la temperatura y la afectación profunda en las capas del tejido.

Si la quemadura es mayor al tamaño del puño, presenta ampollas y ocurre en cara o en genitales debe consultarse a un médico y se debe evitar la automedicación.

Gisela Treviño es parte de las cifras, a los 8 años la vida le cambio a ella y a toda su familia. Un corto circuito en su casa provocó un incendio, las llamas la alcanzaron a ella y a su papá, pero ha sido ella quien por 12 años ha sufrido hasta cien cirugías debido a las quemaduras en la mayor parte de su cuerpo.

Su héroe fue su papá, quien la sacó del fuego que la estaba consumiendo y el cual le afectó el 90 por ciento de cuerpo con quemaduras de segundo y tercer grado.

De inmediato Gisela fue atendida y llevada a Galveston Texas, donde desde hace más de una década ha lidiado con procedimientos quirúrgicos, a veces hasta 10 en una sola visita la quirófano.

"Por un aparte gracias al accidente veo la vida mucho mejor
"Las cirugías han sido porque las cicatrices no tienen elasticidad y me han hecho injertos de piel", relató.

Pese al dolor, Gisela asegura que todos estamos en ese mundo por alguna razón y ella está en camino a descubrirlo.

"Pues a mí todas mis cicatrices me llaman la atención, son parte de mí y las quiero a todas", señaló.

Ahora, viste en shorts y blusas con espalda y hombros descubiertos, que muestras sus cicatrices, las cuáles asegura son parte de ella, las quiere y acepta.