1 de noviembre de 2014 / 03:08 a.m.

Monterrey.- Los maestros panaderos dominan a la perfección el arte de elaborar el pan de muerto tan solicitado en estas fechas.

Sus manos hacen la magia de convertir la harina, la levadura y la mantequilla con la esencia de naranja en manjares que se antojan sobre todo con la llegada de bajas temperaturas.

El maestro Guadalupe Castillo de la tradicional panadería Estrella Roja, tiene casi 40 años como panadero, un oficio que requiere amor y fortaleza para soportar las altas temperaturas de los hornos, mientras se trabaja incansable y rápidamente la masa.

"Esto lo aprendimos igual que todos esos compañeros que ves aquí estos jovencitos, que también en su tiempo fuimos jóvenes, los aprendimos, nos lo enseñaron y aquí estamos. El proceso de esto, es desde que sube la materia prima del almacén, de la bodega."

Los maestros de amasijo son lo que se encargan de mezclar los ingredientes en las cantidades exactas.

"Se saca la masa, se porciona, se corta, se hacen las divisiones y empezamos a elaborar las piezas, ahorita estamos elaborando piezas de tres tamaños", dijo.

Una vez que las manos de los maestros le dieron la forma a la masa, esta se deja reposar durante cuatro horas, hasta que al fin está lista para el horno.

"Aquí se va trabajando todo y ahí se va terminando ya después como lo ves de aquel lado ya está terminado en tamaño más chico, pero es el mismo proceso para todo.

"La cuestión del ingrediente que le da sabor a este tipo de pan es la esencia de naranja y la cascara de naranja, la ralladura que de pronto le ponemos", explicó.

La sabiduría del panadero se transmite a los aprendices de este noble oficio de elaborar alimentos a base harina, y es que como bien dice el dicho "las penas con pan son buenas”.

FOTO Y TEXTO: GUADALUPE SÁNCHEZ