8 de febrero de 2014 / 02:48 a.m.

Monterrey.- Hasta hace algunos años las policías locales no estaban preparadas para enfrentar los desmanes que ocasionan los aficionados.

Pero así como la violencia en las barras de fútbol escaló, la autoridad se vio obligada a modificar sus protocolos de actuación antes, durante y posterior a un partido, ya sea en el estadio Tecnológico o el Universitario.

Mientras que los elementos de Fuerza Civil se hace cargo de las porras locales (La Adicción, Libres y Lokos), mientras que la policía Monterrey y San Nicolás a los visitantes. 

Un partido de alto riesgo como el Clásico, o las visitas de equipos como América, Santos o Pumas, representa un dispositivo de seguridad de no menos de 650 elementos.

El punto medular es la paciencia: la orden para los uniformados es aguantar los insultos, no caer en las provocaciones y tampoco generarlas.

El tamaño de la barra que supera en número a los policías, complica las cosas.

Al final de los partidos, el objetivo es uno sólo: desalojar a las barras por avenidas diferentes y evitar a toda costa que se encuentren en la calle.

Luis García