MARCELA PERALES
12 de octubre de 2016 / 07:51 a.m.

MONTERREY.- Cuando Silvia Andrade Jalón aceptó su enfermedad, decidió tratarse y tuvo éxito, aún y cuando su bipolaridad es incurable.
Logró una estabilidad emocional, se casó, trabaja y es corredora profesional, y este beneficio es el que ganan todos los pacientes que deciden atenderse.

“Tengo trabajo, hago ejercicio, tengo los horarios del sueño como son, si tomo la medicina adecuada, tengo la alimentación sana con nutricionista, entonces si tengo una vida normal y a veces pienso que la tengo más normal que las personas que dicen que no tienen un trastorno", señaló Silvia en entrevista.

Especialistas señalan que está comprobado científicamente que cuando el paciente con trastorno mental toma sus medicamentos y lleva una psicoeducación, su calidad de vida será productiva y sus neuronas no morirán tan rápido como las del paciente que se rehúsa a aceptar y atenderse.

Ana María Solbes, Presidenta de la Asociación Ingenium, señaló que la atención médica para dichos pacientes es indispensable, pues con ella también se logra la aceptación y autoestima.

“Es básico, es fundamental la atención integral de las personas que tienen algún diagnóstico psiquiátrico, de eso depende que las personas puedan volver a ser funcionales, tengan una vida digna y productiva que puedan reinsertarse en la sociedad, en la familia, en lo laboral, de manera escolar”.

“Te da empoderamiento, de tal forma que vuelven a recuperar su autoestima que muchas veces los efectos o síntomas de la enfermedad van causando estragos en la persona y van haciendo que la persona pierda la fe en sí mismo, que deje de creer en lo que él puede hacer”

En el caso de Roberto, él decidió decirle a sus compañeros de trabajo que tenía esquizofrenia, sin embargo, lejos de perder amistades, obtuvo grandes beneficios.

“En vez de perder amigos gané más y siempre han estado al pendiente de mi porque ellos saben lo que yo estoy haciendo, ellos saben lo que hice para salir adelante, para demostrarle a la gente que una persona con una enfermedad mental, no está loco, no está demente, no está chiflado”.

Para alcanzar el tratamiento adecuado y lograr una calidad de vida, es importante que los familiares y amistades de personas con una enfermedad mental conozcan los primeros auxilios.

En caso de crisis, primero, conservar la calma, comunicarse con la persona de manera clara y conceder lo que el solicite. Asi mismo, evitar discutir u horrorizarse, amenazar, gritar o agredir. Hacer contacto visual directo y después el físico.

Eliminar el estigma de las enfermedades mentales es tarea solamente de la sociedad, que suele ser la primera que impone calificativos sin saber, que estos pacientes necesitan ser incluidos.